LUIS PÉREZ BRETONES
Nunca la leyenda de una obra estuvo tan cerca de la verdadera historia. Ninguno de los cinco músicos que acompañaron a Miles Davies en las dos míticas sesiones de grabaciones de ´Kind of Blue´ tenían demasiada idea de lo que iba a pasar en el momento que pusieron el primer pie en los estudios de la discográfica Columbia, en la calle 30 de Nueva York. Ellos eran Julian "Cannonball" Adderley, saxo alto; John Coltrane, saxo tenor; Bill Evans, piano; Jimmy Cobb, batería; y el contrabajo Paul Chambers. Una máquina de jazz perfectamente engrasada entorno a la trompeta de Davies, anfitrión de aquel festín sonoro, que acabaría plasmando uno de los álbumes más revolucionarios e icónicos del siglo XX.
Dos cosas fundamentales diferenciaron aquella obra de todos los discos de jazz publicados hasta la fecha. La primera, que el público y la prensa música ajena a ese estilo se fijaron instantáneamente en sus melodías cadenciosas y vientos templados. La segunda, puramente técnica, que Davies ingenió un sistema único para sublimar la improvisación –materia prima del jazz, desde las primeras bandas residentes en los oscuros clubes de Nueva Orleans– en el mismo estudio de grabación.
Cuando el quinteto mágico de músicos escogidos por el trompetista de Alton, Illinois, se puso manos a la obra en la grabación del LP, sus partituras eran bocetos desdibujados sobre las que habrían de trabajar con el duende del jazz. Pero el ingenio de Davies facilitó esta tarea. El músico inventó un sistema modal muy simple que sustituía a los tradicionales cambios de acorde.
En este nuevo modo de tocar, la improvisación surgía de una forma mucho más espontánea. Las canciones sólo se componían de uno o dos acordes, por lo que los músicos no tenían que estar pendientes de los cambios y podían deslizar el sonido de sus instrumentos arriba y abajo del pentagrama.
´Kind Of Blue´ cambió la forma de hacer música en el siglo XX y también, la forma en que la escuchamos, hace ahora exactamente 50 agostos. A destacar, el tema ´Flamenco Sketches´, que cerraba el repertorio original de cinco canciones y que adelantaba la siguiente obra de Davies, de inspiración española, ´Sketches of Spain´. Además, los impresionantes solos de John Coltrane. Davies le preguntó porqué estos duraban tanto, Coltrane le respondió que era el tiempo que hacían falta para asimilarlos. 16 años después, el saxofonista regaló al mundo ´A Love Supreme´, y ni el jazz, ni la forma en que escuchamos la música volvieron a ser iguales.