A.G. - VILAGARCÍA DE AROUSA
Comenzó hace varias décadas como algo anecdótico, pero se ha convertido por méritos propios en el evento más concurrido de Vilagarcía. La Festa da Auga se superó a sí misma este año al congregar a cerca de 30.000 personas con un único objetivo: mojarse.
La mañana no auguraba el tórrido calor bajo el que se desarrolló la fiesta, pero este hecho no desalentó a los vilagarcianos que se echaron a la calle, si no se encontraban en ella desde la noche anterior.
Desde mucho antes de que se diese por iniciada la fiesta, el agua comenzó a caer por las ventanas de los edificios sobre grupos de jóvenes que todavía continuaban la juerga de la jornada anterior. Tratar de esquivar los intermitentes chaparrones se convertía en tarea imposible, por lo que la única alternativa era sumarse a la fiesta.
Pero fuera de estos toques anárquicos, la fiesta tiene sus tiempos y estos los marca la imagen de San Roque. Poco antes del mediodía, una multitud se concentró en la plaza de España, donde se encuentra la iglesia de Santa Baia de Arealonga para ver salir al santo camino de su capilla, en la calle que lleva su mismo nombre.
San Roque no se hizo esperar y al ritmo del pasodoble triunfo, comenzó un desfile rodeado de una multitud que no paraba de reclamar que sobre ellos se vertiese el líquido elemento. Costó frenar ese impulso, ya que está prohibido arrojar agua mientras el santo se encuentra en la calle, pero San Roque acabó llegando impoluto a su capilla.
Llegar al destino resultó una tarea ardua y difícil, con empujones y avalanchas para unirse a tan sorprendente procesión. Al grito de "San Roque es cojonudo", la imagen llegó a la pequeña capilla, donde ofreció un baile a la multitud que allí la aguardaba antes de recluirse en el pequeño templo al son del himno gallego.
En ese momento entraron en escena los pregoneros. Este año, los elegidos fueron los periodistas Antonio Garrido y Serxio González, que disfrazados como los presentadores de La Sexta Rober Bodegas y Pilar Rubio, saludaron a la multitud desde lo alto de una grúa.
La voz cantante la llevó Pilar Rubio, que además de exigir la presencia de los Iron Maiden en la fiesta para el próximo año, dieron dos consejos fundamentales para disfrutar de la fiesta: tirar el móvil y plastificar el dinero para evitar que sucumban al efecto devastador del agua.
Las alusiones al verano pasado por agua, a los atropellos y a las "mojaduras" internas precedieron al inicio de la fiesta y al comienzo del descontrol. Miles de litros se precipitaron sobre las cabezas de la gente, a la que todo le parecía insuficiente.
La multitud se desplazó al centro neurálgico de la Festa da Auga: la plaza de Galicia, donde tres motobombas comenzaron a lanzar agua a todo aquel que se acercaba, algo que se agradecía por el intenso calor que se registró durante el día de ayer.
Calderos, pistolas de agua sulfatadores, todo valía para disfrutar de la fiesta, y sobre todo, mojar al vecino. Si alguno pretendía acabar seco, fue difícil que lo lograse en medio del delirio y de la fiesta.
Las bocas de riego fueron otro de los objetivos. Muchas de ellas se abrieron e inundaron las calles, donde todo el mundo chapoteaba y salpicaba a su vecino. Desde los balcones, la lluvia de agua fue incesante desde que la llegada de San Roque a la capilla abrió la veda.
El jolgorio en la plaza de Galicia duró poco más de dos horas, lo que motivó que la masa se desplazase a la mítica calle de A Baldosa, donde la fiesta se extendió hasta bien entrada la tarde. De todas formas, en la plaza de Galicia quedaron un grupo de irreductibles hasta las cuatro de la tarde que no dejó de mojar a todo aquel que asomaba por las inmediaciones.
La intensidad con la que muchos vivieron la fiesta tuvo después sus consecuencias para muchos. Derrotados, más de uno acabó durmiendo la juerga en el parque Miguel Hernández o en la rotonda da Porta da Luz Salgada.
Además del agua, la fiesta de San Roque tiene un intenso colorido, el que dan los cientos de camisetas que llevan las peñas. En todas ellas luce un lema más o menos ingenioso, en el que el agua y la fiesta van unidos. Este año, entre los lemas, se llevó la palma Ikea, ya que sus eslóganes lucieron en buena parte de las camisetas.
Las mojaduras o las alusiones sexuales también tuvieron lugar en este apartado. Caramuxo no dudó en sacar una camiseta en la que los principales protagonistas eran los cinco portavoces de los partidos que cuentan con representación en el Concello.
En vez de camiseta, otros prefirieron disfrazarse con todo tipo de elementos, o recurrir al neopreno para evitar que la mojadura tuviese consecuencias. Los más valientes optaron por el bikini o por ir a torso desnudo.
Una de las cuestiones que distingue a la Festa da Auga de Vilagarcía es que en ella se implican gentes de todas las edades y condiciones. Los más pequeños son los que mejor lo pasan, pero también las personas de la tercera edad. Un ejemplo tuvo lugar en la plaza de Galicia poco antes de la salida del santo, la demanda de agua de un grupo de jóvenes fue respondida de inmediato por dos mujeres mayores a manguerazo limpio. Dos horas después, las mujeres continuaban en el mismo lugar duchando a todo el mundo.
La adrenalina generada durante esta larga jornada comienza a bajar hoy, aunque todavía quedan muchas actividades para celebrar el San Roque. Uno de los eventos más importantes que acoge hoy la ciudad es el concierto de "triunfitos" a las 23 horas en A Xunqueira.