SILVIA MELLA - VIGO
Una tarde bajando en balsa por las enojadas aguas del río Deza. Un paseo ligero en piragua acariciando el fluir tranquilo del río Miño o un descenso por un torrente de montaña salpicado por la fuerza del agua a mitad del regato da Cal, en O Rosal. Rafting, kayak y barranquismo son los tres deportes acuáticos con más demanda entre las distintas posibilidades de emociones fuertes que ofrece la empresa Arrepións de Arbo (Pontevedra). Esta compañía recibe unas 4.000 visitas anuales entre colegios, empresas, familias y grupos de amigos que abren su agenda de ocio a este tipo de actividades.
El deporte de aventura con tintes de riesgo marca tendencia desde hace varios años. Sin embargo, Ricardo Aparicio, uno de los propietarios de Arrepións, considera que este tipo de deportes se practica poco en Galicia y los escasos adeptos que captan son aquellos que lo practican de forma amateur hasta que consiguen hacerlo suyo. Ricardo se queja de que en Galicia hay muy pocas empresas con influencia en la comunidad de deportistas, lo que, asociado con la poca tradición de este tipo de actividades, hace que sean pocos los que se interesen por los deportes de agua.
Por otra parte, parece que cada vez son más los que buscan aprovechar sus vacaciones lejos del típico turismo de sol y playa que todos los años ofrece más de lo mismo. La gente busca aventura y emociones fuertes sin perder un día de ocio a causa del clima impredecible de las comunidades del norte como Galicia. Los más intrépidos buscan soluciones a este tipo de problemas con actividades alternativas que se salgan de lo puramente habitual. Los más atrevidos quieren deportes de riesgo.
Aptos para todos los públicos, este tipo de deportes permiten el contacto directo con la naturaleza, además de ser una excelente oportunidad para liberarse de las preocupaciones cotidianas. Con unas nociones básicas y siempre acompañados por guías profesionales, cualquier aventurero temerario está en perfectas condiciones para conocer el río desde dentro, dejándose llevar por el ritmo del agua.
"La seguridad es extrema y hay que tomársela en serio"
Fue hace más de veinte años cuando un grupo de amigos aficionados al rafting y al piragüismo crearon una pequeña empresa en Arbo (Pontevedra) dedicada a ofrecer este tipo de servicios. Hasta la actualidad, Arrepións C.B. dirigido hoy por Ricardo Aparicio y Concha Elosúa, ha recorrido un largo camino de dificultades. Sin ningún tipo de ayudas fueron ampliando su oferta de actividades y mejorando las instalaciones y el material para hacer de su pasión por los deportes un negocio: "El beneficio que obtienes es trabajar en lo que te gusta" dice Ricardo.
Además del descenso de ríos en balsa (rafting) y los cursos de kayak, Arrepións cubre un amplio abanico de deportes al asomo de la naturaleza, como hidrospeed, senderismo, barranquismo... todos ellos pasatiempos que giran en torno a lo deportivo, y que abren un amplio crisol de oportunidades aptas para todos los gustos. Esta veintena de experiencias hizo que ganasen varios campeonatos y celebren concentraciones anuales de piragüistas. Con este tipo de actividades hay que tener cautela y limitarse a las órdenes de los monitores. Accidentes como el de la joven de Vilagarcía mientras practicaba rafting en Zaragoza hace unos días "son desgracias puntuales", según fuentes del colectivo gallego, que aseguran desconocer en qué condiciones ocurrió el accidente, ni si se trató de un fallo humano o técnico. Lo único que Ricardo reitera con insistencia es que, en Arrepións, "las medidas de seguridad son extremas y hay que tomárselas en serio".
Arbo recibe miles de visitas anuales provenientes de toda Galicia con algunos casos de fuera de la comunidad, sobre todo de León. Los meses en los que congrega más gente son los de verano con días de sol, aunque este tipo de actividades de aventura se puedan hacer mucho más intensas con una combinación de lluvia y viento. Al mal tiempo buena cara, sin embargo, son muchos los que por miedo al temporal se echan atrás. Arrepións conquista los ríos Ulla, Miño y Tea, con alguna que otra salida fuera de Galicia o del país, como Asturias o Chile. No obstante, Ricardo se queda con los ríos de Galicia. "La fama hace al sitio, como ocurre en el caso del Sella, pero yo creo que los ríos gallegos le dan mil vueltas a cualquier otro", manifiesta.
Descensos rocosos en Cerves y Tamuxe
Las paredes rocosas cubiertas de un musgo permanentemente humedecido parecen resbaladizas. Pequeños torrentes marcan el lugar donde poner los pies sobre cauces rocosos labrados por el fluir del agua durante siglos. Te aprieta el arnés y desconfías de los anclajes. Utilizas la cuerda como medio de progresión. Desciendes, caminas, saltas, nadas, buceas. Los pies por delante y tumbado sobre la espalda te deslizas por un tobogán natural que te lleva al interior del cañón. Se acaba la ruta cuando llegas al final del descolgadero. Esta es la impresión de todo aquel que prueba por primera vez el descenso de barrancos.
Barranquismo
Los ríos Deva, Cerves y Tamuxe son los tres destinos a los que accede Arrepións a la hora de practicar esta actividad. Es imprescindible saber nadar y llevar un calzado fuerte que no moleste para moverse por el agua y que sujete el pie en el momento de "rapelar". El casco y el traje de neopreno los facilita Arrepións. Por 45 euros sigues una ruta que te ofrece la posibilidad de descubrir parajes increíbles de difícil acceso en una forma peculiar de turismo activo.
Se cambian las tornas al estar fuera del agua y listos para otro tipo de expedición. Una vez en las instalaciones de Arrepións, lo primero es formalizar la reserva y confirmar el número de participantes. Acto seguido, los monitores reparten el material preciso para la expedición. Cuando estemos todos preparados nos desplazamos en coche hasta el punto de embarque y una vez allí nos dividimos en grupos que recibirán una guía con normas sobre cómo colocarse en la balsa, cómo remar y sobre todo unas reglas de seguridad imprescindibles para embarcar. Nos espera un bonito tramo río abajo de casi dos horas.
Rafting
El descenso de ríos o rafting es un deporte acuático que consiste en recorrer el cauce del río siguiendo la dirección de la corriente sobre una lancha náutica. Con unas nociones básicas y acompañados por guías profesionales los aficionados al deporte de riesgo están en condiciones de disfrutar del río con total seguridad. Afrontar rápidos, girar en las corrientes y darle con ímpetu a los remos al son de los compañeros son parte de las emociones fuertes que lleva implícita una bajada "río abajo". Arrepións practica rafting en el río Miño en primavera, verano y otoño y en el río Deza cuando los inviernos son lluviosos y el caudal es suficiente para poder descenderlo. Los remolinos, las olas, los rulos y los rápidos están asegurados. Una experiencia sin límites que Arrepións reparte en dos tramos; uno de dificultad media y otra de menor complejidad para los menores de doce años acompañados por mayores. Desde Cerqueliños hasta Barcela hay nueve kilómetros de intensas emociones que pueden compartir un máximo de cuarenta personas repartidas en cinco balsas.