VÍCTOR RODRÍGUEZ - OURENSE
Está claro. No cabe la menor duda. En O Carballiño, el pulpo sigue siendo el rey. Y de ello dieron buena cuenta las cerca de 50.000 personas que ayer se dieron cita en el parque municipal de la localidad ourensana, que se convirtió en santuario culinario, y en la que se celebra el mayor evento gastronómico con mayor longevidad de Galicia, la Fiesta del Pulpo, que llegó a su cuarenta y siete edición.
El aroma inconfundible de esa cocción que tiene su propia ciencia y que es capaz de abrir el apetito al más desganado, irradió por un paraje natural en el que ayer no faltaron las notas musicales con estrofas mejicanas, no en vano la fiesta se dedicó a México, debido a que son muchos los nativos de Carballiño que residen en esas tierras a las que llegaron buscando fortuna, como recordó el alcalde Carlos Montes. Mientras las raciones de pulpo se repartían en los típicos platos de madera, el agregado cultural de la Embajada de México, Jaime del Arenal, proclama su devoción por el pulpo, y toda esa cultura gastronómica que le rodea, que además pudo comprobar durante una jornada en la que fueron muchos los que corearon la popular estrofa de "México lindo y querido..."
El evento gastronómico, que cuenta con la denominación de Interés Turístico, volvió a congregar el mayor número de visitantes, que de nuevo dieron buena cuenta de un producto de mar que tiene su referencia culinaria en una localidad del interior de Galicia, convirtiendo al cefalópodo en santo y seña. Es difícil resistirse a un plato de pulpo. Un ejemplo de ello es el cineasta José Luis Cuerda, uno de los fieles devotos de la fiesta.