AGENCIAS - PALENCIA
Medio centenar de personas con deficiencias visuales, totales o parciales, recorrió en la madrugada de ayer un tramo del Camino de Santiago en la provincia de Palencia, en una "experiencia maravillosa" con la que han demostrado que las barreras no existen.
Fueron cincuenta invidentes procedentes de Valladolid y Palencia, entre afiliados a la ONCE y familiares los que recorrieron los 18 kilómetros de la ruta jacobea que transcurre entre el Itero de la Vega y Fromista (Palencia). Se enfrentaron al reto de recorrer el trazado por la noche, a la luz de las pocas estrellas que asomaron tras las nubes y ayudados por sus acompañantes, por bastones de ciego o por el bordón del peregrino. Aunque no pudieron disfrutar de las estrellas, que lucen con más intensidad en estos días próximos a San Lorenzo, todos se llevaron a sus casas "una vivencia única", según aseguró Miguel Díez García, que desde la Fundación ONCE ha organizado esta actividad. "A todos nos parecía muy atractivo poder disfrutar de este peregrinaje por la noche, pero ha resultado ser algo más que una iniciativa rara y curiosa", añadió Díez.