S. REGUEIRA - PONTEVEDRA
La única diferencia entre un capricho y una pasión es que el capricho nos dura más. Lo sabía Oscar Wilde y también los caprichosos que en la mañana de ayer pagaban 500, 800 y hasta 1.000 euros al aproximarse la hora del almuerzo con tal de hacerse con una cotizadísima contrabarrera desde la que ver a José Tomás.
Éste no ha faltado en Pontevedra desde su reaparición en 2007 pero el público no se cansa de verlo y tras las largas colas de los días previos ayer las últimas 300 localidades que la ley obliga a reservar para su venta en taquilla se adjudicaron en menos de 30 minutos.
Fuera de esas adjudicaciones regladas, numerosos reventas que ofrecían localidades desde primera hora a los precios que pudiesen pagar los aficionados, una prueba más de la gran expectación que genera el torero entre la afición del norte.
El público abarrotó la plaza y, por ocupar, llenó hasta las escaleras. Dadas la expectación y los precios, los malos toros convirtieron en doble la decepción y motivaron que tras la corrida decenas de aficionados gritasen "Manos arriba, esto es un atraco".
Entre los que repitieron en el coso de San Roque, incondicionales de la feria como Mariano Rajoy, acompañado de su mujer, Viri. El líder de los populares encabezó una nutrida representación de su partido en la que también figuraron el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, también con su novia, el conselleiro de Presidencia Alfonso Rueda o la vicepresidenta segunda del Congreso, Ana Pastor.
Tampoco fue parca la delegación socialista, en la que destacó el ministro José Blanco, al que acompañó el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro.
"Pepito ponnos el AVE, Pepito ponnos el AVE", corearon las peñas al ministro de Fomento y éste respondió con torería: no dudó en levantarse y saludar a los tendidos, ganándose así una de las escasas ovaciones de la tarde.
El embajador de España en el Vaticano y ex alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, fue otro de los políticos que no quiso perderse la reaparición de José Tomás tras un mes de descanso y ocupó una de las entradas de sol en el tendido cuatro.
Y por lo que respecta a las caras conocidas de la televisión, las más jóvenes prestaron especial atención al actor madrileño de ascendencia gallega Manuel Baqueiro, uno de los protagonistas de la serie "Amar en tiempos revueltos".
Por su parte, Julio Revilla, presidente del consorcio de Jabugo y máximo responsable del consejo social de la Universidad de Huelva, es otro de los aficionados que se dio cita ayer en la plaza y cuya presencia prueba el "tirón" de José Tomás entre el público del sur de España.
Así, decenas de aficionados procedentes de Madrid, Andalucía o del Norte de Portugal se desplazaron este fin de semana a Pontevedra para disfrutar de la feria con más solera de Galicia.