TANIA ALONSO - VIGO
Leo Bassi saca por sorteo a tres de sus alumnos a una improvisación. Les propone un juego: tienen que interpretar a un personaje dentro de una historia cuyas pautas las marca él. Después del ejercicio analiza la intervención de los alumnos, saca a relucir los puntos fuertes y flacos de sus improvisaciones y recalca una de las claves para ser un buen payaso: tener al público siempre presente. Esta es una de las actividades impartidas por los maestros del clown, pero hay muchas más propuestas y todas diferentes porque en este caso, "cada payaso tiene su librillo".
Este año, el Formaclown, organizado por el Festival Internacional de Clown de Galicia (Festiclown), puso a disposición de los interesados un total de ocho cursos impartidos por payasos y payasas de la talla de Jango Edwards, Phillipe Gaulier o Claudia Contín y en los que se han matriculado unas 200 personas. Algunos se han quedado sin plaza, como es caso de la payasa Txiribi, que el año que viene piensa apuntarse sin falta y por esta vez se conforma con asistir como público ya que estas clases son abiertas: "é a mellor maneira de conseguir o retorno da rúa" explica Iván Prado, su director.
Leo Bassi, que ha participado en el Festiclown desde sus primeras ediciones hace ya una década, explica en perfecto español: "a los payasos no se nos toma en serio por la naturaleza de nuestro trabajo, pero lo nuestra es una actividad muy seria". Como ejemplo a estas palabras habla del festival de payasos que se celebrará en Palestina con un fin solidario y que "hará reír a un pueblo injustamente tratado". Con él se espera "despertar la conciencia de los cómicos judíos", algunos de los cuales ya tiene confirmada su participación en la iniciativa.
El reconocido "bufón", así se autodenomina, añade que para se un buen payaso "hay que tener las cosas claras" y "situarse fuera del sistema y de los sponsors". Esta idea es la que trasladó ayer a la veintena de alumnos (en su mayoría mujeres y de nacionalidades dispares) en su primera clase de esta edición. Juan González, que ha participado en uno de los ejercicios, dice que los cursos son muy útiles para advertir los fallos y se ha apuntado a varios.
Improvisación, teoría o clases de magia cómica son las claves de estos cursos que servirán tanto a los que quieran perfeccionar sus habilidades como payaso como a los que busquen profundizar más en lo que consideran una afición. Este es el caso de Laura Laredo, que a pesar de no estar inmersa en el mundo clown, destacó en su improvisación al desatar la risa de los alumnos y del público con una sucesión de frases cómicas.