SILVIA CAMESELLA - VIGO
La fusión de sus notas traslada al oyente a dimensiones paralelas en las que impera la ley natural de “Mamá Tierra”, que se mueve sin permanecer ajena a este “moving”. Lugares donde la vida gira y “giratutto” al “son son” de la música, contra el viento “sideral”, donde un “pirata de agua salada” con “la mano levantá” intenta hacer del “fast lane” un camino lento. Y así “crece la voz” en este mundo de “incomunikaos”, donde todos “somos luz”, aquellos a los que Macaco intentará poner en pie a las 22.30 horas de esta noche en la Praza da Quintana y el 11 de agosto en Pontevedra, rumbo hacia “puerto presente”.
–A pesar de lo que se cree, Macaco no es un grupo...
–Sí, Macaco soy yo. En mi proyecto, participan siempre muchos grupos pero estos vienen y van y el que va a estar toda la vida soy yo, para bien o para mal.
–¿Y por qué tantas colaboraciones en sus trabajos?
–Creo que la colaboración aporta un color bonito al disco, es como un regalo extra para la gente que se lo compra.
–La conjugación de géneros musicales es su sello. ¿Cómo definiría la música que hace?
–Yo siempre digo fusión sin confusión. Esta tiene que surgir de forma natural. En mis trabajos hay diferentes influencias pero la base la conforman la rumba catalana y el reggae. Aunque lo que más me importa es que mis canciones transmitan algo.
–Hace unos años creó su propio sello. ¿Lo hizo para alejarse de las grandes discográficas?
–“Mundo Zurdo” surgió para distribuir los discos en países en los que antes no podía. No fue por una cuestión de libertad artística porque siempre he hecho lo que me ha dado la gana.
–¿Qué opina de que su música se emita en radios comerciales?
–Me parece maravilloso porque en diez años nunca han puesto mis temas y ahora emiten el primer single, “Moving”, que aunque se aleja del estereotipo de canción típica de la radio, está cerca del número uno.
–En sus directos, nadie se va defraudado...
–En los conciertos, siempre hay una fuerte conexión con el público. Yo intento transmitir dinamismo, que haya momentos para bailar; otros, para escuchar y algunos más “teatrales”.Y cuidar el directo me ha valido para viajar por todo el mundo.
–El de Santiago no será menos... ¿Hará algo especial?
–Sorpresas siempre hay y, como todas, no se pueden decir. Lo que sí puedo adelantar es que será un directo muy trabajado, con pantallas y efectos visuales.
–Ha venido muchas veces por Galicia, ¿qué destacaría de esta tierra?
–Me gusta comer bien y la comida gallega me encanta (risas). Además, soy partidario de las cosas de la tierra, de raíz, y Galicia tiene mucho de eso. Soy un gran admirador de este lugar.