MAR MATO - VIGO
Están muertos pero sudan y se congelan como si la sangre aún circulase a través de las venas de silicona. Moverlos resulta complicado y el traslado se realiza en tres trailers con cajas y embalajes especiales para la conservación de los cuerpos. Al contrario de lo que se pueda pensar, "no necesitan ningún supercuidado. Aguantan la temperatura que soporta un ser humano vivo. Si hace calor, sudan. Si hace demasiado frío, se congelan", explicaba ayer el director de la muestra, el gallego de Corme (A Coruña), Jesús Ferreiro.
Los doce cuerpos, que forman parte de la exposición "Érase una vez... la vida", ayudarán desde hoy a comprender mejor cómo respondemos al movimiento, las drogas, el alquitrán del tabaco o la comida mostrando el interior de un ser.
Cada uno de ellos así como los órganos ha sido sometido a una técnica denominada plastinación en el que se ha requerido el trabajo de una docena de médicos durante un año.
En doce meses, los facultativos han procedido a suprimir el agua, la sangre y el tejido graso de los cuerpos para dejar lo esencial, lo que permita explicar que un círculo oscuro en el cerebro es como un agujero negro por efecto de las drogas; que los pulmones pueden filtrar todo excepto el alquitrán y que pasando el dedo por ellos se nos impregna de chapapote.
En cuanto a los ojos rasgados de las caras, nada de imaginación ni invención de maquillaje por parte de los científicos. "Todos los cuerpos proceden de China porque es el único país cuya legislación permite donar cuerpos para la formación y donación", señalaba Ferreiro.
Precisamente, enseñar es el objetivo principal de esta muestra además de concienciar de que el cuerpo paga todo lo que le hagamos. "Lo que buscamos –añadió Ferreiro– es mostrar las curiosidades del cuerpo humano para prevenir enfermedades. Mucha gente nos ha llamado para darnos las gracias. De los visitantes, un 18% de los que fumaban, han dejado de hacerlo (según las cifras del cuestionario del libro de visitas). Con eso, ya nos damos por satisfechos".
Los organizadores de la exposición (con entradas a diez euros; seis para grupos, escolares y poseedores de la tarjeta Caixanova) están tan convencidos del poder de la misma a la hora de corregir malos hábitos, que han preparado un proyecto para la Secretaría de Estado de Estados Unidos que consistiría en una exposición fija y gratuita en cada estado norteamericano.
El fin de la misma sería mostrar cómo funciona el cuerpo humano para "prevenir enfermedades. De esta manera, se ahorrarían millones de dólares en el presupuesto de Salud Pública. Si conseguimos que un pequeño porcentaje de gente se cuide, que no se drogue que no fume, lograríamos un ahorro increíble. También le ofreceremos el proyecto al presidente de la Xunta para que sea Galicia la primera de Europa", señalaba Jesús Ferreiro.