|
|
|
HEMEROTECA » |
|
LOLA ATIENZA Su quinto cumpleaños como princesa de Asturias ha desatado resúmenes y repasos sobre la evolución de Letizia Ortiz con algunas críticas a cuchillo en blogs, y muchas crónicas entre el equilibrio y la más babosa reverencia en periódicos y revistas. Letizia Ortiz, PA. Por Princesa de Asturias y por "Progresa Adecuadamente". Ésa podría ser la nota media de tanto escrito sobre un aspecto de su imagen pública, el de la moda, del que más se habla. La esposa de don Felipe es lectora y habitual consultora de diccionarios, así que seguro que sabe que ella no es un icono de la moda. No lo es, pero tampoco es ése su papel.
Hace cinco años, doña Letizia iba hacia la Almudena bajo un aguacero y dentro de un traje de novia de Pertegaz, atiborrado de simbolismos para presentarla al mundo como princesa y futura reina de España; cada puntada de seda incluía una puntada sin hilo de la Casa Real. Pocos días antes, en una boda real danesa, Letizia Ortiz fue presentada a la nobleza europea con un atuendo de gala de quitar el hipo: un vestido "Hollywood 40" rojo fuego de Lorenzo Caprile con escote trapecio. Es un vestido de museo, la gala más bonita que ha lucido en cinco años y el mejor Caprile, un modisto al que también se deben –a él y a ella, al aceptarlo– grandes fallos de estilo.
Uno de esos fracasos enlaza precisamente aquella primavera de 2004 con la casi inmediata actualidad. La prometida de Felipe de Borbón asistió a la fiesta anterior a su boda con un traje de noche color platino y un tanto historicista, en el que destacaba el cuello con aire de chal hacia los hombros y sobre todo, la complicada estructura del vuelo trasero de la falda. Hace poco, la Princesa apareció con ese mismo vestido, desafortunadamente retocado, en la cena con el matrimonio Sarkozy durante la visita de Estado del presidente galo, que acudía del brazo de su esposa Carla Bruni, ex modelo y cantante, es decir, profesional del lucimiento. La Princesa volvió al vestido platino, ahora sin la chalina del cuello, que era lo compensaba el diseño, con unos tirantes que le marcan los huesos del escote y, besando éste, un bordado en pedrería que competía con todas sus condecoraciones.
En gala, Letizia Ortiz tiene otra prenda impactante de Caprile –la falda negra con bordado de mantón de manila en blanco– pero demasiado a menudo aparece con cuerpos de pedrería y faldas de tafetán de seda, tiesas o abullonadas, del mismo taller, que mucho recuerdan a cuando a las infantas las vestían en palacio, antes de que ellas impusieran su propio estilo. ¿Es lo que le pasa a la Princesa?
La misma visita de Sarkozy brindó uno de tantos ejemplos de uno de los sellos propios del vestir de la Princesa: la repetición de modelos. Lo hacía ya antes, pero con la que está cayendo, esa mesura en gasto –al nivel que ella vive– es hoy un buen tanto, siempre que no se abuse, que al fin y al cabo su su imagen forma parte del "trabajo" que tiene.
De esa repetición es uno de los vestidos de calle más originales, mejor diseñados y favorecedor de cuantos se le han visto. Es una prenda confeccionada en jaretas de color guinda, con escote a la caja y manga larga que lució por primera vez en la inauguración de ARCO y que ha repetido ya en varios actos. Es de Felipe Varela, el mismo modisto a quien se deben sus mejores vestidos cortos, incluido alguno de cóctel, como el verde billar con el que inauguró la Semana de la Moda o el blanco sesentero con el que ha despachado varias audiencias. Pero con Varela, como con Caprile, ha tenido también sus patinazos; el modisto la vistió en gasa azulón y volantes para unos premios con un modelo que hasta las mangas, como alitas, eran feas. La Princesa no ha puesto de moda los vestidos, que están de moda, pero ha descubierto que le favorecen y se ha aliado con ellos. A la ceremonia de los premios Príncipe de Asturias llevó dos preciosos, los dos en encaje y en gris.
Como cualquier persona, como mejor está es con la ropa que se aproxima más a la que vestiría fuera de la posición que ocupa. Su mejor fondo de armario es el de las chaquetas sastre y sólo ha habido resbalones cuando se las han llenado de costuras y pliegues. Dicen, sin embargo, que su debilidad son los trajes pantalón y que entre sus favoritos están los de color blanco. Y si en algo ha podido influir en la moda española, es precisamente en haber sacado a la calle un color de aquí y que en buena parte de Europa se ha visto demasiado "americano".
Doña Letizia no abusa de las joyas y luce bien las pulseras –en su caso, con brillantes– y tiene una importante colección de zapatos, todos de firmas españolas. De su operación de nariz se habló mucho, pero de lo que nadie habla es de que va siempre poco pero perfectamente maquillada. Al fin y al cabo, los españoles nos acostumbramos a su cara y a sus chaquetas en el Telediario, pero nadie nos contó que don Felipe de Borbón hubiera buscado esposa en Cibeles.
|
|
El día 26 se organizan diversas actividades con las que dar a conocer las instalaciones...
Te presentamos un menú de rápida elaboración, perfecto para las personas con poco tiempo para...
Aprende de una manera rapida y sencilla como se prepara este postre tan proteico y energético...
Conseguir el punto exacto de cocción de la pasta no es tarea fácil. El tiempo necesario varía en...
La cooperativa A Percebería de venta por internet logra una subvención de la UE del 60% de su...
| CONÓZCANOS: CONTACTO | FARO DE VIGO | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | CLUB FARO DE VIGO | ACERCA DE ED. GALEGO | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||