POBREZA

Las míseras chabolas de Klong Toey, la otra cara de Bangkok

30.04.2009 | 14:14

Entre los rascacielos y grandes almacenes de la moderna Bangkok se esconde el mísero barrio de chabolas de Klong Toey, cobijo de cientos de miles de personas que subsisten al margen del veloz desarrollo de la capital de Tailandia

Sus habitantes llaman "hogar" a unos chamizos de madera y tejados de uralita que construyen entre canales donde flotan las inmundicias y angostas calles con plantas tropicales y pequeños altares budistas, en la zona portuaria de Bangkok.


"El desarrollo industrial de Tailandia, y especialmente en Bangkok, levantó altos edificios y creó grandes fortunas, pero también aumentó las bolsas de pobreza en las ciudades", señaló a Efe la directora de la Fundación Duang Prateep (DPF), Prateep Ungsongtham.


El progreso ha producido una creciente clase media que puede permitirse un estilo de vida similar al de Occidente, pero también seis millones de pobres, la mayoría de ellos salidos del campo, que se hacinan en los arrabales de las principales ciudades.


La crisis económica mundial aumentará sus filas, porque el Gobierno calcula que dos millones de tailandeses se quedarán si empleo este año.


En los suburbios, "los que pierdan su trabajo dejarán de ingresar los cuatro dólares (tres euros) diarios que ganaban hasta ahora y no podrán contar con cobertura social, porque no existe", apuntó Ungsongtham.


"Me temo que muchos desempleados se dedicarán a robar ante la desesperación de no tener nada. Estamos volviendo a los niveles de pobreza de hace una década", añadió la fundadora de DPF.


Esta tailandesa conoce bien la dura vida en las chabolas porque nació en Klong Toey, logró aprender a leer y escribir gracias al esfuerzo de su madre y después trabajó para costearse la Universidad.


"En 1968, mi hermana y yo iniciamos una escuela para pobres que se convirtió en la Fundación Prateet en 1978, tras años de reivindicación por los derechos sociales de los más pobres", relató Ungsongtham, quien llegó a ser senadora entre 2001 y 2006.


La fundación dirige diversos programas contra la pobreza y el sida y cuenta con cuatro vehículos con bombas de agua para ayudar a sofocar los incendios que se declaran con frecuencia.


El suministro de agua y electricidad mejoró sensiblemente la calidad de vida de unos habitantes que, más preocupados del sustento diario, no suelen interesarse por la política ni los políticos, pero que agradecen cualquier cosa que mejore su situación.


Muchos de los vecinos de los barrios bajos recuerdan todavía con agradecimiento los programas del ex primer ministro Thaksin Shinawatra (2001-2006) que les permitieron, por vez primera, acceder a un doctor.


"El médico me trata un dolor que tengo en el estómago. Vivo en una habitación con mis dos hijos, sus esposas y una nieta", afirma Chaa, de unos 60 años.


Esta familia paga al mes una renta de 1.500 bat (32 euros o 42 dólares) por una estrecha vivienda de madera y tejado de uralita, de unos cuarenta metros cuadrados.


El hornillo o la cocina de gas, el ventilador, la nevera y el televisor son los primeros bienes que ingresan en el habitáculo, bien comprados, pagados a plazos o regalados.


Las mujeres se esmeran en mantener limpias sus viviendas de la contaminación que emana de los desechos en los canales, el tráfico y la basura en torno a las vías del tren que pasan junto a Klong Toery, desde donde se divisa, a lo lejos, los rascacielos del centro financiero de Bangkok.

 
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