Teatro

La tragedia y el amor por la vida se funden en ´Historia del Soldado´

14.04.2009 | 15:59

Una revisión de la obra "Historia del Soldado", escrita por Charles-Ferdinand Ramuz e Igor Stravinsky, se estrenará el próximo viernes en la sala de teatro Guindalera dentro del ciclo dedicado a "Grandes autores para nuevos públicos".

Tras el éxito logrado con "El joven Peer Gynt", versión reducida del poema dramático del escritor noruego Henrik Ibsen, la sala madrileña presenta esta historia en la que Stravinski trabajó en 1918 durante su exilio en Suiza junto al novelista suizo Ramuz.

La obra, dirigida por Juan Pastor con coreografía de Elvira Sanz y la dirección musical de Pedro Ojesto, está protagonizada por Alex Tormo, que interpreta al Soldado, y cuenta en el reparto con Morgan Blasco, como Narrador, Kike del Río, como Diablo, y Cristina Palomo en el papel de Princesa.

Con música interpretada en directo por Marisa Moro, al piano, Beatrix Urban, violín, y Marco Cresci, clarinete, "Historia del soldado" es una narración moralista que explora la ambigüedad entre el bien y el mal. El mito del hombre que vende su alma al diablo a cambio de riquezas.

Aunque esta versión reducida de la leyenda de Fausto termina de una manera ambigua y más bien pesimista, la obra posee la magia del amor por la vida que brota en medio de la tragedia.

Partiendo de la línea marcada por el narrador, que es el que cuenta la historia, van apareciendo pequeñas escenas, monólogos, pantomimas, bailes y pequeños números de magia. Todo ello con la complicidad entre el Narrador y la música en un ambiente próximo al del circo o feria.

Mientras cuenta la historia, el Narrador se hace cómplice con la acción que vive el soldado, convirtiéndose en un personaje más de la historia. De esta forma lo narrado y dramatizado se simultanean con un protagonismo muy marcado de la música, aliada del Narrador en la construcción de la historia.

En la puesta en escena e interpretación de los actores se ha conservado el sabor original de la pieza que recuerda un circo, feria o teatro de variedades y que endulza lo dramático del tema.

Además se ha querido dar un aire más actual, cercano a un concierto de rock, sobre todo en la interpretación del Narrador, que más allá de su cometido como tal, al participar activamente en algunas ocasiones en la acción, llega a convertirse en un auténtico aliado del Soldado en su lucha final contra el Diablo.

En un guiño constante con los músicos, el Narrador se convierte en el verdadero director del espectáculo, en el que la música tiene un gran protagonismo no sólo al crear climas y atmósferas sino condicionando el desarrollo de la misma acción.

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