exposición en Valladolid

El veneno, un método que puede curar enfermedades

19.12.2008 | 17:45

Los efectos nocivos, pero también alucinógenos e incluso beneficiosos para la salud, que puede tener el veneno de ciertos animales y plantas protagonizan una exposición en Valladolid que puede verse desde hoy y hasta el próximo 29 de marzo en el Museo de la Ciencia de la ciudad.

"Veneno en la naturaleza" pretende mostrar a los visitantes "todo lo bueno y lo malo" de esta sustancia, capaz de producir graves alteraciones funcionales e incluso la muerte, pero que también puede ayudar a combatir enfermedades como la epilepsia o la diabetes, ha explicado a EFE el organizador de la muestra, Marco Alviani.

"El veneno puede utilizarse de tres maneras: para matar y para producir alucinaciones, pero también para tratar enfermedades, porque la ciencia ha descubierto que algunos compuestos de determinados venenos animales y vegetales pueden ayudar a curar", ha asegurado Alviani.

La muestra reúne cerca de una treintena de animales venenosos vivos, como anfibios, arañas, escorpiones, lagartos y serpientes, cuyo veneno, además de tóxico, puede ser curativo en pequeñas cantidades.

Es el caso, por ejemplo, de la rana mono, de cuyo veneno se han conseguido aislar dos compuestos -deltorfina y demorfina- que pueden resultar muy importantes en el tratamiento de enfermedades como la isquemia, el parkinson, el cáncer o la depresión.

Otro veneno animal, el de los lagartos helodermas, también se está investigando actualmente, ya que algunos de sus componentes podrían utilizarse para combatir patologías como la diabetes.

Éstos son dos de los animales que pueden verse en la muestra, en la que además pueden contemplarse arañas como la viuda negra, la tarántula de rodillas rojas o la tarántula ornamentada; escorpiones como el escorpión gigante de sudáfrica, el escorpión emperador o el escorpión del desierto; e insectos como el chinche asesino o el insecto palo de Pekín.

El apartado más extenso es el correspondiente a las serpientes, que incluye a especies como la falsa coral, la víbora sopladora, la cascabel de uracoa, la oropel, la mocasín cabeza de cobre, la pitón olivácea australiana, la cobra del cabo, la crótalo diamante occidental albina o la cobra india albina.

Otros de los reptiles representados en la exposición son los lagartos helodermas, los únicos lagartos venenosos conocidos y de los que sólo existen dos especies: el monstruo de gila y el lagarto escorpión.

Además, también pueden contemplarse fotografías de vegetales venenosos como la madera de tejo, la cicuta, la nuez vómica, la adormidera, la belladona o el beleño, plantas utilizadas en muchas ocasiones como sustancias alucinógenas, pero que en determinados casos y en dosis adecuadas también se emplean como medicamentos.

La muestra también explica los efectos nocivos de los venenos de estas plantas y animales, que en algunos casos resultan de una toxicidad extrema y pueden ocasionar la muerte en pocas horas.

Así, por ejemplo, algunos escorpiones poseen un veneno cien veces más mortífero que el de las serpientes de cascabel, mientras que las viudas negras son quince veces más venenosas que las cobras.

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