INDIA

El experimento espiritual de Auroville cumple 40 años

18.12.2008 | 19:16
Plano de la ciudad de Auroville, en forma de "galaxia espiral". La ciudad india espiritual de Auroville ha cumplido 40 años con unas 2.000 personas, entre ellas 42 hispanohablantes, inmersas en un proyecto "universal" de vida colectiva dedicado a la "unidad humana". Planificada para albergar a 50.000 personas, la comunidad de Auroville pretende seguir creciendo a golpe de nuevas granjas que produzcan comida orgánica, herbarios y el fomento de energías renovables.
Plano de la ciudad de Auroville, en forma de "galaxia espiral". La ciudad india espiritual de Auroville ha cumplido 40 años con unas 2.000 personas, entre ellas 42 hispanohablantes, inmersas en un proyecto "universal" de vida colectiva dedicado a la "unidad humana". Planificada para albergar a 50.000 personas, la comunidad de Auroville pretende seguir creciendo a golpe de nuevas granjas que produzcan comida orgánica, herbarios y el fomento de energías renovables.

La ciudad india espiritual de Auroville ha cumplido 40 años con unas 2.000 personas, entre ellas 42 hispanohablantes, inmersas en un proyecto "universal" de vida colectiva dedicado a la "unidad humana".

Planificada para albergar a 50.000 personas, la comunidad de Auroville pretende seguir creciendo a golpe de nuevas granjas que produzcan comida orgánica, herbarios y el fomento de energías renovables.

Ubicada en la costa suroriental india, cerca de la ex colonia francesa de Pondicherry, Auroville es "el primer y único centro urbano dedicado a la experimentación en la unidad humana", comprometido con las "necesidades culturales, medioambientales, sociales y espirituales de la Humanidad del futuro", según un documento de la organización.

Alumbrada por las ideas del filósofo indio Aurobindo, su compañera espiritual francesa, Mirra Alfassa, conocida como "La Madre", cogió el relevo del pequeño "ashram" (comuna) de Aurobindo y fundó la ciudad de Auroville en 1968.

Según su carta fundacional, cada habitante ha de ser "siervo sincero de la Conciencia Divina", sin que exista un llamamiento a abrazar una fe determinada.

"Auroville quiere ser una ciudad universal donde hombres y mujeres de todos los países sean capaces de vivir en paz y en armonía, por encima de todo credo, política y nacionalidad", proclamó "La Madre" al fundar Auroville.

Los 1.880 habitantes de la ciudad, entre ellos 32 españoles, ocho argentinos y dos colombianos, participan en este proyecto colectivo gestionado por un órgano, la Fundación Auroville, que tiene el apoyo del Gobierno indio.

"Mi experiencia vital ha sido riquísima. Cada día hay una nueva aventura, algo que descubrir", explicó a Efe por teléfono Anandi, una española que vive en Auroville desde hace 14 años.

Dolores Bretón dio la vuelta a la semántica de su nombre al llegar a Auroville y pasó a llamarse Anandi, que deriva de la palabra "placer" en hindi.

"Aquí es donde conocí el espíritu de Ananda (placer). Fue un cambio de nombre con el cambio de vida", recordó.

En consonancia con las ideas de Aurobindo, en Auroville no se practica ninguna fe "ni se hace ninguna ceremonia religiosa que implique a sacerdotes".

"Todo se basa en el sentido espiritual, en la existencia de una divinidad que lo sostiene todo", expuso Anandi, para detallar que existe una sala llamada "Nuestra alma colectiva", dispuesta para la meditación.

Pero la idea principal de Auroville no sólo era crear un centro espiritual, sino una ciudad ejemplar en la que cada ciudadano contribuyera a la comunidad y permitiera su viabilidad.

El plano de la ciudad, "basado en la forma de una galaxia en espiral", tiene cuatro zonas radiales donde se desarrollan actividades industriales y culturales, según la Fundación, que estima que da trabajo a entre 4.000 y 5.000 personas de las áreas colindantes, lo cual revierte en 2,5 millones de dólares (1,7 millones de euros) anuales para la economía local.

En el centro de Auroville, meca para gente ávida de experiencias espirituales, se yergue una estructura enorme en forma de globo llamada Matrimandir o "alma de la ciudad", rodeada de jardines para facilitar la meditación.

Su infraestructura incluye escuelas de educación primaria gratuita, centros de salud con medicinas tradicionales, albergues para acoger a turistas y tiendas con productos locales.

Sin embargo, a veces no es fácil vivir en este gran experimento de vida comunal.

"Uno tiene que adaptarse a muchas cosas a las que no está acostumbrado. Hay que trabajar mucho. En una comunidad de sólo 2.000 personas es un poco difícil conseguir hacer todo", admitió Anandi.

Auroville se sigue esforzando en llegar a los 50.000 habitantes, algo difícil ya que muchos jóvenes abandonan la ciudad tras sus estudios, aunque "también hay muchos que se quedan".

"Pese a haber pasado tantos años aquí, todavía me parece tan maravilloso que no entiendo cómo la gente no tiene ganas de volver", dice la española, que piensa quedarse en Auroville "para siempre".

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