EXPOSICIÓN

Una muestra recorre la trayectoria de Svoboda, padre de la escenografía moderna

17.12.2008 | 16:24

Una magna exposición recorre la trayectoria de Josef Svoboda, "el escenógrafo de la luz", artista checo fallecido en 2002 y considerado el padre de la escenografía moderna por sus descubrimientos, hoy utilizados habitualmente por la mayoría de profesionales.

La muestra titulada precisamente "Josef Svoboda. El escenógrafo de la luz" ofrece, desde hoy y hasta el 15 de febrero en el madrileño Teatro Fernán Gómez, una exhaustiva selección de lo que fueron 50 años de carrera y casi 800 escenografías de este checo nacido en 1920 y fallecido en 2002.

Una selección realizada por su íntimo amigo Giorgio Ursini, ayudado por el otro comisario de la muestra, Ángel Martínez Roger, quienes estuvieron acompañados durante el acto de presentación, por la hija y el nieto de Svoboda.

"Le conocí a finales de los 60 y desde ese momento nos hicimos amigos, una amistad que duró hasta el día de su muerte", cuenta Ursini, quien aparte de esta gran retrospectiva prepara un libro sobre Svoboda, a lo que hay que sumar una película documental dirigida por su nieto.

Josef Svoboda concebía su trabajo como el fruto de la labor de un conjunto, desde el iluminador al figurinista, para lograr "una unidad de concepto". De ahí que Ursini haya copiado su forma de trabajar para crear esta muestra y que resulte "poética, elegante y que evoque espacios teatrales para transmitir al espectador una sensación determinada".

Ursini recuerda a Svoboda como "un gran experimentador, un buscador de elementos nuevos y herramientas nada habituales y tomando siempre como materia prima la oscuridad. Con él, -añade Ursini- la luz deja de ser simplemente un elemento iluminador para formar parte esencial del espectáculo".

El "papá de la escenografía moderna" como le llamaba cariñosamente su amigo Ursini, trabajó en los mejores escenarios del mundo: desde L'Scala de Milán, al Covent Garden londinense, la Fenice de Venecia, o el Metropolitan de Nueva York, combinando las grandes producciones operísticas, con montajes en pequeños teatros.

Svoboda fue el inventor de la cortina blanca de luz, un recurso hoy más que utilizado en la escenografía actual. Por lo que tanto Ursini como Ángel Martínez recalcan cómo "todo lo que él creó ayudó luego a todos los escenógrafos del siglo XX. Toda la escenografía europea le debe algo a Svoboda".

Por su parte, la hija del artista y colaboradora suya se alegró de que la primera exposición tras la muerte de su padre se celebre en España, país donde sólo creó una escenografía pero que visitaba de tiempo en tiempo para ofrecer conferencias, y que amaba.

"Todos se preguntarán, ¿porqué no se ha hecho esto en la República Checa, su patria?", se pregunta la hija del artista, quien responde con el conocido dicho "Nadie es profeta en su tierra". Y explica "desde luego, él fue mucho más reconocido internacionalmente que en su país".

Ahora, su hija dedica el tiempo a la Fundación Svoboda, creada para difundir su obra, y actualmente, en fase de digitalizar el gran archivo privado que posee la familia.

 
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