Los príncipes de Asturias visitaron ayer el paseo marítimo, Palexco, el Ayuntamiento de A Coruña y las instalaciones de Inditex para conmemorar el 800 aniversario de la concesión del fuero de ciudad. Don Felipe destacó el "enorme atractivo" de Galicia, así como "la honda huella que nos deja en el alma su cultura rica, dulce y recia". Su Alteza, además, aseguró que A Coruña es "una ciudad integradora, responsable, participativa y acogedora" de la que todos sus habitantes pueden "enorgullecerse".

A media mañana unos cuantos policías locales y nacionales se paseaban por los alrededores de la Torre de Hércules mientras los audis y mercedes de los que bajaban los políticos, que vestían más elegantes de lo habitual, se amontonaban en la puerta de una pequeña carpa de plástico blanco. Enfrente, un grupo de estudiantes, un hombre en chándal que detuvo su carrera al ver el revuelo, unas jubiladas y dos jóvenes con los vaqueros caídos que cubrían sus cabezas con las capuchas de sus enormes sudaderas intentaban ganar la posición para ver lo más cerca posible a los Príncipes, que visitaron ayer A Coruña para conmemorar los 800 años de la concesión de la Carta Puebla a la ciudad. Los coches de seguridad de la Casa Real y el Mercedes azul oscuro en el que viajaban Sus Altezas se asomaron por una de las curvas del paseo marítimo pasadas las once y media de la mañana. Los flamantes vehículos se detuvieron en la puerta de la carpa, donde el alcalde, Javier Losada, recibió -muy sonriente- a don Felipe y doña Letizia, que iba ataviada con un abrigo gris y una falda del mismo color por encima de la rodilla. La Princesa cubría sus piernas con unas medias transparentes, calzaba unos zapatos de plataforma de ante morado a juego con un bolso de piel de serpiente y una camisa de seda que se anudaba al cuello con una lazada. "No pasé frío porque llevaba un abrigo de pura lana", le dijo doña Letizia al concejal de Cultura, Carlos González-Garcés, cuando le preguntó si había pasado frío en la zona de la Torre. La Princesa también lució un fular en tonos morados y unos guantes de ante negros que le sirvieron para combatir las bajas temperaturas.

Losada se situó a la izquierda de don Felipe y recorrió con él y con doña Letizia un monumento dedicado a Alfonso IX, el rey que concedió el fuero a la ciudad. El mural de aluminio, al que se puede acceder por dos rampas, se creó a partir de un diseño del intelectual gallego Isaac Díaz Pardo y está dominado por una reproducción del sello de la Carta Puebla. El alcalde, que gesticulaba ininterrumpidamente, explicó a los Príncipes el significado de la obra que inauguraron ayer.

El Ayuntamiento obsequió a Heredero de la Corona con una insignia con el sello de la Carta Puebla y a doña Letizia con una pulsera con el mismo dibujo. "Es muy bonita. En todos los sitios nos regalan muchas cosas y algunas no son tan bonitas y me las tengo que poner igual", comentó la Princesa durante una conversación informal al terminar los actos oficiales.

En apenas diez minutos los Príncipes caminaron por el monumento, saludaron a los políticos y descrubrieron la placa conmemorativa. Los guardaespaldas los aguardaban al término del recorrido, pero don Felipe y doña Letizia decidieron atravesar la carretera y el césped que separa los carriles del paseo marítimo y saludar a los estudiantes, al hombre del chándal, a las jubildas y a los dos jóvenes encapuchados.

Los Príncipes y su séquito se dirigieron al Palacio de Exposiciones y Congresos, donde inauguraron la exposición "1208-2008. La construcción de una ciudad". "Nos gustó mucho, vale la pena ir a verla", dijeron durante el cóctel que se sirvió en el Ayuntamiento.