Reportaje

Templos de Sukhothai reflejan glorias y complejidad de la Tailandia moderna

21.11.2008 | 12:04
Los templos y ruinas del antiguo reino de Sukhothai reflejan las glorias pasadas y la complejidad de la Tailandia moderna, donde los conceptos de religión, monarquía y nación están indisolublemente unidos. La era de Sukhothai (1238-1438), que significa "amanecer de la felicidad", supuso el nacimiento del primer reino siamés, donde se forjó la primacía del budismo theravada procedente de la antigua Ceilán frente a otras religiones, al tiempo que surgió la base del alfabeto y el idioma que hoy se emplean. En la actualidad, más de un centenar de templos y monumentos históricos enclavados en un bucólico paraje natural con una rica diversidad de fauna y flora recuerdan el legado de los siglos dorados pasados. En la foto vista del templo Wat Mahthat. EFE/Gaspar Ruiz-Canela
Los templos y ruinas del antiguo reino de Sukhothai reflejan las glorias pasadas y la complejidad de la Tailandia moderna, donde los conceptos de religión, monarquía y nación están indisolublemente unidos. La era de Sukhothai (1238-1438), que significa "amanecer de la felicidad", supuso el nacimiento del primer reino siamés, donde se forjó la primacía del budismo theravada procedente de la antigua Ceilán frente a otras religiones, al tiempo que surgió la base del alfabeto y el idioma que hoy se emplean. En la actualidad, más de un centenar de templos y monumentos históricos enclavados en un bucólico paraje natural con una rica diversidad de fauna y flora recuerdan el legado de los siglos dorados pasados. En la foto vista del templo Wat Mahthat. EFE/Gaspar Ruiz-Canela

Los templos y ruinas del antiguo reino de Sukhothai reflejan las glorias pasadas y la complejidad de la Tailandia moderna, donde los conceptos de religión, monarquía y nación están indisolublemente unidos.

La era de Sukhothai (1238-1438), que significa "amanecer de la felicidad", supuso el nacimiento del primer reino siamés, donde se forjó la primacía del budismo theravada procedente de la antigua Ceilán frente a otras religiones, al tiempo que surgió la base del alfabeto y el idioma que hoy se emplean.

En la actualidad, más de un centenar de templos y monumentos históricos enclavados en un bucólico paraje natural con una rica diversidad de fauna y flora recuerdan el legado de los siglos dorados pasados.

"Sukhothai es un lugar maravilloso y único donde se encuentran cientos de templos rodeados de un frondoso paraje natural con decenas de especies de pájaros", explicó a Efe el arqueólogo Bundit Thongaram.

Las costumbres y creencias de Sukhothai se ajustaron de manera fiel a los principios budistas, protegidos por la autoridad del monarca, aunque también se conservaron algunos elementos hindúes de origen jemer y animistas.

Ese influjo brahmánico o hindú se acentuó durante el reino de Ayuthaya (1351-1767), cuya capital estuvo ubicada a un centenar de kilómetros al norte de Bangkok hasta que fue destruida por las fuerzas invasoras birmanas.

La influencia hindú se ha conservado hasta el presente, sobre todo en las ceremonias religiosas a las que asiste el rey Bhumibol Adulyadej.

Las imágenes de dioses hindúes como Brahma, Vishnu, Shiva o Ganesha fueron reproducidas durante los antiguos reinos de Siam y, aún hoy día, son veneradas por la mayoría de los tailandeses de religión budista.

Como afirma una antigua guía de viajes, "el tailandés medio es una persona que se casó por el rito hindú, venera a sus antepasados en un pequeño altar en su hogar y profesa la religión budista".

El hinduismo también configuró la concepción divina que tienen en Tailandia de la monarquía y su rey, Bumibhol, reverenciado por sus súbditos como si se tratara de una divinidad.

Por eso, cualquier alusión al Rey considerada irrespetuosa puede acarrear un delito de "lesa majestad", que se castiga con penas de hasta quince años de cárcel.

"Siam es el nombre con el que los extranjeros han conocido tradicionalmente a los distintos reinos tailandeses, desde el reinado de Sukhothai y la expansión de Ayuthaya hasta la era de Bangkok", afirmó Thongaram.

El nombre Tailandia, que significa "país de los libres o de los tailandeses", sustituyó al de Siam en 1939.

A pesar de que el reino de Ayuthaya fue más longevo y acaparó más poder, los tailandeses consideran que el de Sukhothai marco la época dorada de su historia.

El Parque Histórico de Sukhothai, situado cerca la ciudad del mismo nombre y a unos 400 kilómetros al norte de Bangkok, ocupa más de seis kilómetros cuadrados con más de 190 restos monumentales declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Uno de los templos más impresionantes y de mayor tamaño es el Wat Mahathat, rodeado por un muro y un foso de agua que representan las paredes del Universo, y coronado con decenas de chedis, pequeñas pirámides con forma de campana invertida.

En la parte norte de la ciudadela, el templo de Si Chum deja entrever a través de una apertura angosta y espigada la imagen de un elegante Buda, uno de los más fotografiados del país.

El Wat Shaphan Hin, un templo que se eleva sobre una colina de unos 200 metros de altura a la que se accede por un rústico camino de piedras, está dominado por una imponente escultura del precursor del budismo de más de doce metros de alto.

Es aquí donde una inscripción en tailandés refuerza la leyenda sobre el antiguo rey Ramkhamhaen, el tercero soberano de la dinastía de Sukhotai.

"El Rey ha colgado una campana en la puerta de su palacio. Si algún súbdito tiene una preocupación que enferma su estómago o exprime su corazón, toca la campana. El monarca Ramkhamhaeng interroga al hombre, examina el caso y decide justamente por él".

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