EXPOSICIÓN

Una muestra reúne fotos y textos de Brassai, vanguardista enamorado del graffiti

20.11.2008 | 17:01

Brassai no sólo fue "el ojo de París", del París de las vanguardias, como lo recuerda Norman Mailer, sino también el enamorado de artes anónimas como los graffitis. Sus fotografías sobre estos símbolos, desde los más arcaicos a los más modernos, se exhiben ahora en el Círculo de Bellas Artes.

El madrileño Círculo de Bellas Artes ya ha rendido en otras ocasiones su particular homenaje al mundo del graffiti, pero no así a Brassai, artista de origen húngaro establecido en París desde 1924, en plena efervescencia de las vanguardias.

Un artista que tanto pintaba o dibujaba como hacía cartones para tapices, hasta que en, 1930, descubrió su pasión por los muros y por los símbolos y formas que allí dejaba la huella humana.

Son fotografías en blanco y negro que están acompañadas por textos del propio autor, muy trabajados, hasta lograr síntesis apasionantes sobre su obra que dividía en series bajo títulos como "Animales", "Guerra", "Muerte", Rostros", "Magia", etc.

Brassai estuvo muy próximo a los surrealistas, pero nunca envuelto por el manto de este movimiento, aunque publicaba en la revista de André Breton y fotografiaba las obras de artistas como Dalí.

Durante la II Guerra Mundial, realizó una serie fotográfica sobre la obra de Picasso, con quien le unió una gran amistad cuyo fruto fue el libro "Conversaciones con Picasso"; por su parte, Picasso dio ánimos al fotógrafo, aconsejándole dejar todo de lado para centrarse en ese mundo de símbolos y graffitis plasmados en muros, paredes, árboles...

Era tal su obsesión, que poco tiempo más tarde del comienzo de estas series ya no salía sin su cuadernillo, una libretita donde iba trazando los esquemas de los graffitis que había visto y en la que anotaba las claves para localizarlo de nuevo, para volver cuando la luz y las condiciones fueran las más adecuadas.

Considerado el padre de pintores como Miró, Dubuffet o Tapies, este último abre el catálogo editado por el Círculo de Bellas Artes, con su texto "Comunicación sobre el muro", donde reinvidica la importancia de Brassai y sus obras, consideradas por él vías de inspiración.

Pero, aún así, Brassai tuvo que esperar casi treinta años para ver publicado su libro sobre los graffiti con sus fotografías y sus textos, si bien consiguió la fama luego como fotógrafo de los grandes artistas de vanguardia, como Picasso, Dalí o Matisse para revistas como Harper's Bazaar.

A Brassai le gustaba meterse en los agujeros del París nocturno, para hacer unos trabajos que recogería en su libro más significativo, "París de noche", donde ofrece uno de los retratos más logrados y conmovedores de la ciudad del Sena.

"Sus continuas reflexiones le hacían decir que el graffiti es la forma de expresión más poderosa y más auténtica", a la que concede carácter de arte, como señala la comisaria de la exposición, Olivia María Rubio.

Entre las series más fascinantes que recoge la muestra se encuentra "Rostros", primitivas marcas en árboles y otros materiales que muestran el rostro humano marcado sólo por dos agujeros que ejercen de ojos y por otros rasgos elaborados con trazos mínimos.

En su día, cuando Brassai le enseñó a Picasso esta serie, formada sobre todo por rostros hechos con agujeros o trazos gruesos, el pintor malagueño, que los veía como la representación más abstracta posible, apuntó: "Lo más abstracto es quizás el colmo de la realidad".

En los años cincuenta Brassai vivió su momento histórico al organizar el MOMA una magna exposición con más de cien fotografías suyas, y elevarlo definitivamente al altar de los artistas esenciales del siglo XX.

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