ONU

Moratinos no desvela el coste de la cúpula porque ´el arte no tiene precio´

06.11.2008 | 18:22

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, no ha querido hoy desvelar el coste de la cúpula que Miquel Barceló ha pintado en la sede la ONU en Ginebra, y que sufraga España, porque "el arte no tiene precio" aunque ha precisado que el 40% lo aporta el Estado y el resto, empresas privadas.

"No voy a contestar sobre el coste porque el arte no tiene precio. Es de necios confundir valor y precio", ha subrayado Moratinos durante la rueda de prensa en la que el pintor y él han explicado el proyecto realizado a lo largo de 13 meses para la cúpula de la Sala XX del Palacio de las Naciones de Ginebra y que inaugurarán los Reyes el próximo día 18 junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

"La obra tiene una parte de ingeniería. España está contribuyendo a la reforma del Palacio de Naciones, como todos los países. La aportación de España es la suficiente para que todos nos sintamos orgullosos", ha aclarado Moratinos, que ante la insistencia de los periodistas ha precisado que el sector público ha aportado el 40% y el privado el resto.

Aunque la idea inicial era que las empresas privadas españolas aportaran el 50% y el otro 50% el Estado, "han sido muchas las que han querido sumarse" y por eso ha subido su cuota al 60%.

La creación del mallorquín, según Moratinos, es "extraordinaria, la gran obra artística, la capilla sixtina del siglo XXI", por lo que la sociedad española "debe sentirse orgullosa de contribuir así a un mundo mejor, de solidaridad, diálogo y conocimiento".

El 18 de noviembre, sostiene, se vivirá "un momento mágico", un "gran momento del arte español y del arte mundial, una nueva manera de hacer diplomacia y política exterior".

Como ministro de Asuntos Exteriores, ha revelado, se siente "muy satisfecho" de haber logrado este proyecto "cuando parecía imposible sacarlo adelante", en referencia a los trece meses que ha tardado Barceló en materializar un diseño que el artista pensaba que estaría concluido las Navidades pasadas.

La idea, ha dicho, nació en 2005 tras la visita de los Reyes a Ginebra, en la que estuvieron en la Sala del Consejo de la antigua Sociedad de Naciones, donada por España en 1936 e iluminada por los murales de José María Sert.

Si la sala de Sert era la del "desarme" tras las contiendas mundiales, la de Barceló, que se llamará a partir de su inauguración "Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones", es "la de la esperanza y el entendimiento".

El Gobierno creó para realizar el proyecto la Fundación ONUART, que también decorará, amueblará y equipará la Sala, en la que figuran patronos como Repsol, Telefónica, AGBAR, La Caixa o Grupo Santander.

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