ópera

Lluís Pasqual sitúa ´Las Bodas de Fígaro´ en los años treinta del siglo XX

06.11.2008 | 17:06

El director teatral Lluís Pasqual, artífice junto con el músico Antoni Ros Marbà de la nueva producción de la ópera "Las bodas de Fígaro", que se estrenará el próximo martes en el Liceo, ha situado la acción de la obra en los años treinta del siglo pasado, en un mundo de preguerra.

Pasqual, que considera esta obra de Mozart una "comedia enormemente popular", ha argumentado hoy en rueda de prensa que "Las bodas" transcurren en realidad "en el espacio mental de una época, cuando el señor de la casa podía tocar el culo de las criadas sin que ocurriera ningún descalabro", algo que en los años treinta todavía sucedía.

Además, ha proseguido, "el teatro es una metáfora paradigmática de la sociedad" y Mozart y da Ponte, autor del libreto, lo que crean "es un itinerario de parejas que van pasando por las diferentes etapas del amor".

Ha reconocido que una de sus preocupaciones a la hora de trabajar la escenografía han sido las medidas del teatro del Liceo, muy grandes con respecto a los teatros del siglo XVIII, por lo que ha optado por acercar el escenario al espectador.

El público podrá ver un escenario en el que los cantantes actúan al borde del coso en el que se ubica la orquesta, en forma de punta, de color blanco y con un paisaje de fondo, muy parecido a los lienzos que pintaban los artistas de la denominada Escuela de Olot.

"Las bodas de Fígaro", una ópera en cuatro actos que se estrenó en Viena en el año 1786, narra las vicisitudes de diferentes personajes, encabezados por el astuto Fígaro, antes barbero y ahora criado del conde de Almaviva, que está a punto de casarse con Susana.

La felicidad de los dos futuros esposos está, sin embargo, amenazada, porque el conde de Almaviva cree tener "derecho de pernada" sobre su también sirvienta Susana, debiendo Fígaro vencer y ridiculizar las pretensiones sexuales del aristócrata.

Lluís Pasqual, precisamente, ha tenido muy en cuenta los impulsos que mueven a los diferentes personajes y, especialmente, "las hormonas" de algunos de ellos, como el conde, "que lo único que quiere es desvirgar a Susana".

El director teatral ha subrayado asimismo que esta elegante creación de Mozart "es una falsa ópera de estilo, porque tiene muchos, uno para cada personaje".

Por su parte, el maestro Ros Marbà, en una nueva versión musical de la ópera que más veces ha dirigido, ha indicado que "Las bodas de Fígaro" siempre son un reto importante, "con un extenso reparto, con personajes que tienen cada uno de ellos sus problemas, lo que está muy bien reflejado en la música".

Aseverando que Mozart "es uno de los más grandes compositores que mejor teatro ha escrito", es también un músico, a su juicio, "que exige mucho a los cantantes y a la orquesta".

En esta versión en la que "el entendimiento con Pasqual ha sido excelente", se han cortado dos de las arias del cuarto acto por entender que en su totalidad "encallan la obra".

La ópera, que se podrá ver hasta el próximo día 30 de noviembre en el Liceo y que se representará a principios del próximo año en la ópera de Cardiff (Gran Bretaña), cuenta con un extenso reparto que el día del estreno estará encabezado por Ludovic Tézier (conde de Almaviva); Emma Bell (condesa de Almaviva); Ofelia Sala (Susana); Kyle Ketelsen (Fígaro) y Sophie Koch (Cherubino).

La escenografía es de Paco Azorín, el vestuario de Franca Squarciapino, la coreografía de Montse Colomé y la iluminación de Albert Faura.

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