Restauración

San Isidoro: La recuperación de la joya

28.06.2008 | 13:09

San Isidoro, el complejo palatino y religioso central del Reino de León, está sufriendo un proceso de recuperación que ya dura trece años. En agosto se reabrirá la basílica, cuyo interior ha ganado en luminosidad y belleza.

Enclavado en el ángulo noroeste de las murallas de la Legio VII romana, el edificio de San Isidoro integró el Palacio Real, la Capilla Palatina, el Panteón Real y las dependencias de un monasterio sumamente poderoso. Hoy es un conglomerado artístico en el que hay desde resabios del arte árabe a un excelente románico, construcción gótica, renacentista y de los siglos XVII y XVIII.

Hasta ahora, lo más famoso del complejo de San Isidoro era el Panteón Real, la llamada Capilla Sixtina del Románico, por sus excepcionales pinturas, en tanto que el aprecio a la iglesia quedaba relegado a un segundo plano, salvo para los conocedores del arte.

Tras una profunda limpieza de humedades, hollín y suciedad en muros y paramentos, ahora queda visible una nueva iglesia, donde se perciben las huellas de la historia, y con una estructura y luminosidad que recuerda modelos borgoñones.

Asombra que bajo la capa de negrura apareciesen una columna de mármol verdoso, restos de época romana o la huella de restauraciones que han permitido mantener el edificio en pié, después de que los franceses lo maltratasen durante la guerra de la Independencia.

Los franceses que habían convertido el conjunto isidoriano en cuartel, almacenaban en la basílica heno y paja para los animales, Un incendio, tal vez producido por un rayo, provocó en 1811 la combustión del monumento, que quedó seriamente dañado.

En el transepto aún quedan muchas piedras rojizas que, a decir de Ramón Cañas, uno de los arquitectos conservadores, denotan que el templo se convirtió en un auténtico horno, donde desapareció todo, y en el que la propia piedra se "coció" y cambió de color.

"Muchas de esas piedras fueron sustituidas en sucesivas intervenciones, principalmente la de Juan Crisóstomo Torbado, y otras aún están ahora en un proceso de descomposición y desconchamiento que estamos remediando", comenta el arquitecto.

Junto a la luminosidad, la iglesia gana aparentemente en amplitud. Reaparecen nítidamente las señas de los canteros y de los restauradores y se aprecian con más definición las distintas etapas constructivas, desde su época de Capilla Palatina.

Pero la recuperación de gran complejo de San Isidoro está avanzando desde hace tiempo merced al apoyo de fondos europeos, la Junta de Castilla y León y la activa participación del Cabildo.

En 1994 se empezaron a cambiar las cubiertas del edificio; posteriormente hacia 1999 se hicieron intervenciones en el Presbiterio, la Biblioteca y la espectacular Escalera Prioral; también se inició por entonces la remoción del ala oeste.

La torre del Gallo, que se yergue separada del la Iglesia y las dependencias reales, se reparó en dos fases, del 2000 al 2003. En el transcurso de la primera "apareció" un tesoro que estaba a la vista de todos, pero al que no se le daba importancia: el gallo que corona el chapitel.

Se trata de una valiosísima pieza de factura oriental, tal vez persa, que debió llegar a León cuando ésta ciudad era centro político de la España cristiana, bien como regalo de alguna embajada árabe o bien como resultado de algún botín de guerra.

Las obras en la casa de Espiritualidad, la de los Canónigos, los claustros, etc. han continuado avanzando y ahora, tras la recuperación del interior de la iglesia se abre un nuevo reto: la actuación en la fachada sur y en salas museísticas -entre ellas el Panteón Real- tareas clave en el proyecto global y para las que se cuenta también con el apoyo de Caja Madrid, según el abad de San Isidoro, Francisco Rodríguez Llamazares.

El museo -más visitado incluso que el de la Catedral- presenta pocas pero maravillosas joyas: las pinturas románicas, el cáliz de Doña Urraca, la magnífica arqueta medieval de San Isidoro, excelentes arquetas de Limoges... Pero necesita diversas actuaciones, hasta por motivos de seguridad.

El conjunto isidoriano, tras trece años de restauraciones, ha cambiado ya su faz y muestra su sorprendente riqueza histórica y artística. "San Isidoro tiene algo especial; es el corazón del reino de León en el medievo", argumenta el abad Rodríguez Llamazares.

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