Literatura

´Ni pies ni cabeza´, una novela sobre tricornios, chapuzas y falsos patriotas

21.06.2008 | 11:11

Para poder lucir tricornio lo primordial es tener cabeza, y eso es precisamente lo que le falta al autor y principal protagonista de la novela "Ni pies ni cabeza", Juan Carlos Córdoba, un antiguo cabo de la Guardia Civil que de la garita se ha pasado a la cabina de un camión y, de paso, a escribir libros.

"Ni pies ni cabeza" -editado por Plaza y Janés-, es un relato de humor, repleto de sarcasmo e ironía sobre las miserias, chapuzas y falsos patriotismos del instituto armado, que arranca con el surrealista hallazgo de un cadáver -el del propio autor- tirado en un descampado de la sierra de Madrid, decapitado y sin pies.

Juan Carlos Córdoba era -en la vida real y en la novela- secretario general en Madrid de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y fue "descabezado" -en la vida real y en la ficción- por los mandos de una institución "rígida" y "conservadora".

Tras el descubrimiento del cadáver, el general Yanes, un militar de la "vieja guardia" sin ningún interés en que se resuelva el crimen del "sindicalista" Córdoba, encarga la investigación a un pobre diablo que sobrevive en el Cuerpo, el cabo Juan Alberto Elías Zancronic.

Juan Alberto es un porrero empedernido y con el esfínter algo flojo que hace lo que puede en medio de la burocracia más correosa y el marasmo imperante en la Guardia Civil.

En este escenario, más propio del esperpento que del engolamiento castrense, transcurre esta historia escrita con humor de brocha gorda y escatología cuartelera.

Ya en la vida real, la militancia de Juan Carlos Córdoba en AUGC le llevó a ser expedientado y apartado del servicio por "un transtorno del humor" -como reza el informe psicológico- y a cambiar el tricornio por el volante de un camión.

Pese a todo, el autor reconoce, en una entrevista con EFE, que la fría garita de una comandancia es mucho más dura que la cabina de su trailer, a pesar del precio del gasóleo y de las horas fuera de casa.

"Me puse a escribir por aburrimiento, durante el tiempo que estuve en casa apartado del servicio", reconoce Córdoba, que no guarda rencor a su antigua Casa, aunque tampoco olvida algunas corruptelas y las "malas pasadas" de algunos oficiales.

Algunos de aquellos mandos algo "fachas" y autoritarios tienen su sitio en este libro con personajes como el comandante Checa o el brigada Morejón, que describen la vida en una institución que, según el autor, mantiene casi intacto su espíritu militar y fuertemente jerarquizado.

De esos jefes que tuvo en el pasado, buenos y malos, sólo uno le ha llamado para felicitarle por la novela, que ya va por la segunda edición y que se ha convertido en el libro de cabecera de los "patrol" y de los "guardias de puertas".

Entre viaje y viaje con su camión, Juan Alberto Córdoba ya ha tenido tiempo de ponerse a escribir la segunda parte de "Ni pies ni cabeza", que según ha contado a EFE, mantiene los mismos derroteros que su primera novela.

El cabo Elías partirá de misión de paz a Bosnia, donde destapará algunas corruptelas y vivirá nuevas aventuras, con lo que lleva camino de convertirse en el nuevo 'Pepe Carvallo' de la literatura española, aunque eso sí, al estilo 'picoleto' y con bastante menos glamour.

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