Inauguración

Gistau afirma que la Expo es un proyecto de futuro armónico y ´bien pensado´

13.06.2008 | 15:37

Zaragoza vive hoy un día histórico con la inauguración de la Exposición Internacional 2008, un proyecto de futuro armónico, coherente y "bien pensado" en el que se ha trabajado "mucho", a pesar de los "inconvenientes" que han surgido y del poco tiempo que ha habido para la reflexión.

Ésta es una de las observaciones que ha hecho a la Agencia Efe el presidente de Expoagua, Roque Gistau, en una entrevista realizada en su despacho a pocas horas de que la Expo sea inaugurada por los Reyes, en una ceremonia a la que asiste el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mandatarios de otros países y representantes de todas las comunidades autónomas.

Desde que el 16 de diciembre de 2004 la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE) concediera a Zaragoza la organización de la Expo, se ha trabajado "mucho y bastante bien", afirma Gistau, quien lamenta que el plazo ha sido "muy ajustado" y, por tanto, ha habido "poco tiempo para la reflexión".

A pesar de todo, y de que a veces se han tomado decisiones "que no son las mejores", la capital aragonesa abrirá al público, el sábado día 14, un proyecto "armónico, coherente y bien pensado" que ha tenido que hacer frente a numerosos inconvenientes, como las lluvias persistentes y "atípicas" del mes de mayo, varias crecidas del Ebro o el paro en el sector de transportes por carretera, que han retrasado los trabajos de algunos pabellones.

El objetivo de los organizadores es transmitir el mensaje de que el mundo es "finito" y sus recursos también, por lo que hay que "manejar las cosas de otra manera, con más rigor, y ser más austeros en el consumo" de energías para "no perder calidad de vida, sino extenderla a más personas".

"No se quiere dar un mensaje alarmista, de miedo ni de apocalipsis", pero hay que reflexionar, sostiene Gistau, quien insiste, parafraseando a Albert Einstein, que "las cosas del mundo no cambiarán si las ideas de los que vivimos en él no cambian".

Por ello, Zaragoza será un "lugar de encuentro" de 105 países, organizaciones internacionales, empresas, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de diferente índole y expertos que debatirán sobre el agua, el desarrollo sostenible y el cambio climático, principales preocupaciones del mundo de hoy.

La muestra internacional espera millones de visitas desde el sábado y hasta el 14 de septiembre, día de la clausura, por lo que el ritmo de trabajó no bajará respecto al que ha habido en el último año, asegura Gistau, porque "todos los días habrá problemas que solucionar".

Gistau enfatiza que la Expo supone para la capital aragonesa "un empujón de 15 ó 20 años" en el desarrollo de sus infraestructuras, como el cierre del cuarto cinturón, el puente del Tercer Milenio, la pasarela de Javier Manterola, el Parque Metropolitano o la recuperación de 50 kilómetros de riberas de los cauces fluviales de la ciudad, entre otras.

La Expo "no soluciona nada" pero sí es "una oportunidad" y "una circunstancia favorable" para la ciudad, apunta Gistau, quien valora el talante de los zaragozanos y aragoneses "que siempre han sido gente acogedora y han recibido bien a los forasteros", cuya afluencia -según las previsiones- superará este verano todos los récords.

Roque Gistau, un ingeniero de caminos oscense que ha estado al frente de la sociedad Expoagua, organizadora del evento, desde el comienzo, se califica a sí mismo como "el capitán del barco" de un equipo de más de 300 profesionales que han trabajado "de manera dura y eficiente" para tener todo preparado para hoy, día de la inauguración oficial de la Expo.

 
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