Entrevista

Marías: ´La vida del escritor, salvo excepciones, no es apasionante´

12.06.2008 | 20:02

Javier Marías no escribirá "nunca" sus memorias o su autobiografía, porque cree que "la vida del escritor, salvo excepciones, no es particularmente apasionante", razón por la que cobra especial interés el libro "Aquella mitad de mi tiempo", que reúne sus artículos más personales de los últimos 21 años.

"Este libro puede producir el efecto de una autobiografía pudorosa, involuntaria y llena de reservas. En él se ve mucho cómo soy como persona", aseguraba hoy Marías al presentar el volumen que acaba de publicar Galaxia Guntenberg-Círculo de Lectores y que, además de sus artículos, contiene también una larga entrevista, inédita en castellano, que el escritor concedió a "The Paris Review".

La familia, sus años de infancia, sus amigos, los inicios como novelista, los escritores que más le han influido y las personas desaparecidas, a las que él sigue teniendo "muy presentes", desfilan por las páginas de esta obra en la que, sin embargo, el lector no hallará nada de la vida sentimental de Marías, que en eso del amor fue "tan precoz" como en la literatura.

"Mi vida amorosa ha sido bastante variada; he solido estar enamorado casi siempre, pero, por pudor, no hablo nunca de ello", señalaba el novelista, que, consciente de que todo lo personal es "un material sensible que se presta al sentimentalismo y a la cursilería," procura escribir sobre ello de forma "sobria, contenida y con entereza".

"Yo, de la cursilería, huyo como de la peste", subrayó Marías, quien considera "un recurso de mala ley" tratar de emocionar al lector "con frases nostálgicas y sentimentales"
Sobriedad y contención hay, por ejemplo, en el artículo que da título al libro, "Aquella mitad de mi tiempo", y que Marías escribió en 2004 cuando se dio cuenta de que hacía 26 años que su madre había muerto y de que él tenía ya el doble. Es decir, llevaba ya "tanto tiempo sin ella en el mundo como con ella", y eso le produjo "una enorme extrañeza", sobre todo porque "la cuenta del tiempo sin coincidencia" no ha hecho más que aumentar desde entonces.

Este nuevo libro de Marías, que lleva un prólogo de su hermano Miguel y en el que los artículos han sido "rastreados" y reunidos por Inés Blanca, constituye también "un homenaje a la gente de una generación que se está terminando y que ha sido particularmente extraordinaria".

Ya de adulto, Marías se dio cuenta de que muchos de los ancianos que habían desfilado por su vida habían sido "republicanos" y pertenecían por tanto a "los perdedores de la guerra". "Su vida no fue fácil, pero lejos de estar amargados, eran gente risueña y de enorme ánimo".

Su padre, el filósofo Julián Marías, figura entre esos republicanos que fueron "represaliados" en la dictadura. Al terminar la guerra "fue denunciado por su mejor amigo" (Marías escribe también sobre ese episodio en su novela "Tu rostro mañana"), "pasó un tiempo en la cárcel y pudo ser fusilado".

Pero no fue sólo en la dictadura. Como escribe en el artículo "El padre" (1994), Julián Marías "ha sido más bien ignorado por esta etapa democrática, por los herederos de Julián Besteiro. No ha tenido reconocimientos oficiales, igual que en tiempos de Franco. Ni siquiera un mísero Premio Nacional de Ensayo".

En "Aquella mitad de mi tiempo" el escritor reivindica también la necesidad de mantener presentes a las personas desaparecidas". Él las tiene siempre "muy presentes" y las lleva "incorporadas". "Son parte de mi vida", aseguraba hoy.

Al autor de "Corazón tan blanco" no le gusta demasiado el género biográfico y no cree que "a nadie se le ocurra escribir una biografía" sobre él, porque ese tipo de libros se deben hacer sobre "gente verdaderamente importante como David Beckham o Maradona", bromeaba.

"Ellos mueven a millones de personas que se sientan ante el televisor para verlos. Nadie se sienta frente al televisor para ver a un escritor, salvo alguna excepción", añadía Marías.

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