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Una exposición sobre Grace Kelly resucita a la princesa de Mónaco en París

10.06.2008 | 15:15

La actriz predilecta de Alfred Hitchcock, mito del celuloide y princesa de Mónaco hasta su trágica muerte en un accidente de coche en 1982, resucita en París mediante una exposición que desde hoy recorre una vida de elegancia y leyenda firmada por Grace Kelly.

Un vestido de novia de cola generosa y tocado por un velo con margaritas, réplica del diseño de Helen Rose que lució en su boda la que fuera compañera de reparto de James Stewart, Cary Grant o Ray Milland, pone el punto final en la muestra a la vida hollywoodiense de la madre del actual príncipe de Mónaco, Alberto II.

Corría 1956 cuando Grace se casó con Raniero de Mónaco, sólo un año después de que su trabajo en "La angustia de vivir", de George Seaton, le fuese reconocido con un Oscar, como atestigua la muestra "Les Années de Grace Kelly, Princesse de Mónaco", que puede visitarse hasta el 16 de agosto en el Ayuntamiento de París.

Además de la estatuilla y una réplica gigante, la exposición exhibe un sinfín de documentos que recorren los días de "una mujer excepcional", como la describió su hijo Alberto, hermano de Carolina y Estefanía, en la presentación de la muestra biográfica, junto al alcalde de la capital de Francia, Bertrand Delanoë.

Grace Kelly "aportó una elegancia única a Mónaco", caracterizada por "su discreción, su servicio a la cultura y su solidaridad", comentó el primer edil de París, quien subrayó que todo el universo de la musa del "Crimen perfecto" (1954) de Hitchcock "se expresa en esta exposición", inicialmente inaugurada en Mónaco en 2007, con motivo del 25 aniversario de su muerte.

Su diploma de fin de estudios de Stevens School de 1947, las joyas que lucía la mujer de Raniero de Mónaco, al que conoció en 1955 tras el Festival de Cannes, sus sombreros, sus bolsos y los carteles de los once largometrajes en los que trabajó la actriz de Filadelfia (1929-1982) pueden contemplarse en esta exposición.

Además, las misivas originales que Grace recibía de Hitchcock, James Stewart, David Niven, Peter Sellers, Truman Capote, del Palacio de Buckingham o del de la Zarzuela, así como las cartas con firma de la familia Kennedy, Greta Garbo o del retratista español Alejo Vidal-Cuadras.

Entre los objetos que más llaman la atención se cuenta el plano manuscrito con la disposición de los invitados durante su boda en la Catedral Saint-Nicolas de Mónaco en la que Raniero la desposó, además de contratos cinematográficos, fotografías de familia y cuadros, entre otros.

También proyecciones que recuerdan su etapa de musa del cine estadounidense, con reproducciones de decorados de Hollywood en los que el visitante puede mirar a través de una cámara desde un falso ventanal, como Stewart en "La ventana indiscreta" (1954).

Proyecciones que muestran también sus años de mujer de Estado en Mónaco, donde se consagró a sus hijos tras su retirada de los platós, todo ello adornado con inteligentes juegos de espejos que impregnan la exposición con un aire irreal y fantasioso dignos de la vida de la princesa de Mónaco.

Y su rostro, un semblante recogido en decenas de portadas de las revistas de sociedad más célebres del globo, como "Life", "Time", "Paris Match" o "Gente", entre muchísimas más, colocadas en un inmenso mural desde el que la Kelly observa de manera omnipresente al visitante.

Quienes quieran disfrutar del mito de la mujer rubia que acompañaba a Gary Cooper en "Solo ante el peligro" (1952) se encontrarán con el testimonio de una de las vidas más grabadas del siglo XX y con la imagen resucitada de la que seguramente fue una de las caras más glamurosas tanto del cine como de la vida palaciega.

 
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