Iniciativa

El Cañón del Colca es un proyecto de turismo rural que mira a los más pobres

09.06.2008 | 14:09

El Cañón del Colca, uno de los más profundos e impresionantes del mundo, acoge un proyecto piloto de turismo rural en Perú, que permite a los visitantes convivir con los campesinos andinos y además contribuye a paliar la extrema pobreza.

La iniciativa, puesta en marcha a inicios de 2008, parte de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que ha rehabilitado 15 casas en la localidad de Sibayo y se dispone este año a habilitar hasta 27 para acoger a viajeros de todo el mundo.

"Lo que hacemos es recibir a los visitantes, les ofrecemos cama, desayuno, almuerzo y cena. Comen igualito a nosotros", explica a Efe Paulino Vegaso, uno de los beneficiarios que a sus 73 años ha convertido su humilde morada en posada.

Por 20 dólares diarios, los turistas aprenden técnicas agrícolas, de pesca y pastoreo y disfrutan de excursiones que incluyen la práctica de deportes de aventura, como canotaje (rafting), ciclismo de montaña y caminatas.

"Quien se dedica a esto es gente muy pobre y ahora está mejorando su ingreso económico", recalca a Efe Aparicio Cutipa, de la Asociación de Servicios Turísticos de Sibayo (ASETUR), organismo creado de la mano de la AECID para gestionar el proyecto piloto.

España ha destinado 30.000 dólares al programa, cifra que alcanzará los 45.000 dólares este año, según el director del Proyecto de Desarrollo Integral de Patrimonio-Colca de la AECID, José Carrión.

El objetivo es mejorar la calidad de vida, aclara Carrión, quien agrega que, cuando la AECID comenzó en 1998 a poner en marcha programas de desarrollo en el Colca, se encontró una de las zonas más pobres de Perú con una renta per cápita de 500 dólares anuales.

Pese a que sigue sumido en la pobreza extrema, el Colca tiene un gran potencial turístico por sus atractivos naturales y la peculiaridad de sus habitantes: los collahuas y los cabanas, las dos etnias que habitan el lugar.

Los cabanas son los pobladores originarios y los collahuas llegaron en torno al año 900 desde el altiplano de Puno (sur de Perú) y Bolivia, y ocuparon las partes altas del cañón, más acostumbrados al frío y a las latitudes extremas.

Los incas invadieron el Colca en el siglo XV e impusieron su sistema administrativo y la lengua quechua, pese a que apenas estuvieron cien años en el territorio.

En ese lapso se arraigaron sus costumbres y perfeccionaron las terrazas de cultivo esculpidas en las paredes del cañón, que siguen siendo 500 años después deslumbrantes.

Con los españoles, llegaron los franciscanos y se constituyen los actuales 17 municipios, cada uno con su iglesia, la mayoría rehabilitadas por la AECID. Así se asienta el sincretismo y se reafirman costumbres aún vigentes.

Un ejemplo fue la prohibición de deformarse la cabeza con tablas que les presionaban el cráneo, tal y como venían haciendo los collahuas y cabanas desde tiempos ancestrales.

Como alternativa, los franciscanos les colocaron los característicos sombreros bordados y de tela encolada que hoy inundan de color y originalidad a los pobladores.

"Siempre ha habido sincretismo, los franciscanos no desterraron las costumbres de los pueblos antiguos, permitían algunas prácticas, se siguen haciendo pagos a la tierra y sacrificios de animales", detalla a Efe Carrión en su relato histórico del Cañón del Colca.

Una sucesión de pequeñas iglesias de estilo barroco y neoclásico señorean cada localidad del Colca, construidas en los siglos XVII y XVIII, otro de los grandes atractivos turísticos del lugar, ubicado a unos 1.000 kilómetros al sur de Lima y que recibe al año en torno a 120.000 turistas.

El Cañón del Colca, con casi 100 kilómetros de longitud y una profundidad de 3.400 metros, es el segundo más hondo del mundo por detrás de Cotahuasi, también en la región peruana de Arequipa, cuya depresión llega a los 3.535 metros.

Este recóndito territorio es un paraíso para los amantes del turismo de aventura y escenario inmejorable para apreciar el vuelo del mítico cóndor andino, el ave más grande del planeta, que tiene su hábitat natural en el Colca.

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