El destino de Robert Kennedy se truncó hace 40 años

05.06.2008 | 12:35

Robert F. Kennedy estaba llamado a seguir la estela de su hermano, el asesinado presidente de EEUU John F. Kennedy. A punto de proclamarse candidato oficial demócrata a la Casa Blanca en las elecciones de 1968, la historia volvió a repetirse y fue tiroteado, tal día como hoy, hace 40 años.

"Bobby" siempre fue la mano derecha de JFK, uno de sus hermanos mayores. Su meteórica ascensión en política, en donde llegó a ser Fiscal General de EEUU desde 1961 a 1964 y senador por Nueva York desde 1965, tenía un claro fin: la presidencia del país.

Cercano como pocos a la comunidad negra del país y ferviente activista en contra de la pena de muerte, como asesor de su hermano desempeñó un papel fundamental durante la Crisis de los Misiles en Cuba y sus negociaciones impidieron lo que podría haber desencadenado un conflicto nuclear.

Casi cinco años después del asesinato de John F. Kennedy en Dallas (Texas), RFK anunció su intención de obtener la candidatura demócrata para las elecciones presidenciales de 1968, algo que prácticamente rozó tras derrotar a Eugene McCarthy en las primarias de California, aunque se disputaría la nominación con Hubert Humphrey (quien finalmente fue elegido) en la Convención de Chicago.

Pero pasada la medianoche del día 5, instantes después de declararse ganador en ese Estado en un discurso en uno de los salones del Hotel Ambassador (Los Ángeles, California), Kennedy fue asesinado a manos de un joven palestino, Sirhan Bishara Sirhan, oculto entre la gente que le seguía por los recovecos del lugar.

Se especuló con la posibilidad de que Sirhan se sintiera "traicionado" por el apoyo de Kennedy a Israel durante la Guerra de los Seis Días, que comenzó justo un año antes de su asesinato, aunque un texto suyo con las razones por las que RFK debía morir fue escrito antes de que el candidato hiciera pública esa decisión.

Sirhan fue condenado a cadena perpetua en 1972 y sigue recluido en la Prisión Estatal de California, en Corcoran.

Kennedy, que recibió tres impactos de bala, fue llevado al hospital Good Samaritan para una operación de urgencia que se alargó durante casi cuatro horas. Falleció sobre la 1:45 de la madrugada del día 6.

El entonces presidente estadounidense, el demócrata Lyndon Johnson (1963-1969), declaró el 9 de junio día de luto oficial en respuesta al pesar de la nación por su muerte.

Kennedy se había mostrado profundamente en contra de la Guerra en Vietnam y dudaba si debía enfrentarse al presidente Johnson. Su hermano Ted, actual patriarca del "clan" político más famoso del país, lo desaconsejó, no así la esposa de Kennedy, Ethel.

Así lo relata el escritor Thurston Clarke en el libro "The Last Campaign: Robert F. Kennedy and 82 Days That Inspired America", sobre la campaña presidencial que protagonizó RFK justo antes de ser asesinado.

"Duermo bien por primera vez en meses", afirmó Kennedy después de haber tomado la decisión de presentarse como candidato. "No sé qué va a pasar, pero al menos estoy en paz conmigo mismo".

La sospecha de que su asesinato fuera una conspiración en la que estuvo envuelta la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) o que incluso existiera un segundo pistolero involucrado sobrevoló durante años, hasta que la investigación sobre el asesinato se cerró oficialmente en 1969, durante el mandato del republicano Richard Nixon.

Sin embargo, el temor a que el éxito de Kennedy tuviera el mismo fin que el de su hermano era público y notorio, hasta tal punto de que los periodistas que seguían de cerca la campaña del demócrata aseguraban que éste estaba "dispuesto a llegar hasta el final, aunque no llegará".

"La razón es que alguien le va a disparar. Yo lo sé y tú lo sabes. Tan seguro como que estamos ahora sentados aquí. Alguien está ahí fuera esperándole... y, por favor, Dios, creo que no tendremos un país después de ello", dijo John Lindsay, de Newsweek, según recoge la obra de Clarke.

Lo supiera o no el propio Kennedy, ya era tarde para hacerle cambiar de opinión. Iba directo a hacer historia, pero la maldición de su familia volvió a cruzarse en el camino.

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