Ópera

Montserrat Caballé triunfa en Viena con un concierto para celebrar su 75 cumpleaños

04.06.2008 | 12:51

Aplausos, risas y una entusiasta ovación en pie fueron los regalos de cumpleaños que el publico vienés otorgó hoy a la soprano española Montserrat Caballé durante un concierto para celebrar su 75 cumpleaños.

La artista española conquistó a los asistentes a la gala en el Konzerthaus de la capital austríaca con su habitual buen humor y su prodigiosa voz.

Durante el recital, la artista española relató con buen humor el ajetreado viaje para poder llegar a Viena desde Zurich, donde su aeronave tuvo un aparatoso aterrizaje en el que su hija, la también soprano Montserrat Martí, se lastimó un oído.

Tras perder la conexión aérea a Viena, Caballé y Martí, que se quejaba de molestias en el oído, trataron de seguir el viaje por carretera, aunque una avería del vehículo retrasó aún más la llegada.

En tono de broma, Caballé dijo, que tras el susto, se alegraba de que el médico prohibise a su hija viajar en avión y que el regreso a Barcelona lo harán en tren.

Por las molestias en el oído, Monserrat Martí no pudo acompañar a su madre en un concierto en que la soprano catalana interpretó, acompañada al piano por Manuel Burgueras, obras de compositores italianos, franceses y españoles.

Pese a tomar el asunto con humor, Caballé aseguró sentirse "afectada" por el incidente. En declaraciones a Efe, la soprano reconoció su preocupación por el posible daño en el tímpano de su hija porque, dijo, "eso para una cantante es muy malo".

Martí necesitará reposo durante unos días para recuperarse de la herida.

"A mí no me ha pasado nada, pero tuve miedo", confesó la intérprete española.

Pese a que el programa tuvo que ser modificado a última hora, Caballé demostró que tras 52 años en los escenarios y más de 4.000 actuaciones, su voz sigue siendo capaz de encandilar al público.

A las obras de Vincenzo Bellini o Gaetano Donizetti en la primera parte, siguió un fin de fiesta muy español, en el que Caballé obsequió al público con temas pocos conocidos fuera de España, como el divertido zapateado "La tarántula" de La Tempranica, de Gerónimo Giménez.

Ataviada con un elegante vestido rojo y un mantón con reminiscencias españolas, la soprano interpretó temas de Turina, Obradors y Chapí, entre otros.

Pero cuando el público se vino abajo en aplausos fue con la habanera de la "Carmen" de Bizet. Durante varios minutos, los espectadores ovacionaron en pie a la diva española.

Caballé, que insistió en que no tiene planes de retirarse, aseguró a Efe que en caso de decidir despedirse del público, le sería difícil elegir un escenario para hacerlo.

"Despedirte del público es muy difícil, porque igual que este público me adora, en Madrid me adoran", dijo Caballé, que sí dejo claro que le gustaría hacerlo en España y bromeó con la posibilidad de hacer una gira de despedida igual que ahora hace "un año de cumpleaños".

"Todos los escenarios son importante para un cantante, desde los más pequeños a los más grandes", reconoció Caballé.

Pese al paso del tiempo, la soprano aseguró que no ha notado en sus largos años de carrera ningún cambio en el público: "Yo creo que el público me quiere y por eso me aprecia de esta manera".

Respecto a su amplio repertorio de papeles, más de 130, Caballé confesó que aún queda alguna asignatura pendiente. "Electra de (Richard) Strauss, que me la propusieron y yo estaba ocupada y no la pude hacer", explicó la cantante y reconoció que esa obra "se ha quedado en el tintero".

Caballé declaró a Efe que la tournée de celebración de sus cumpleaños,por varios países, continuará hasta final de año.

El concierto de Viena, inicialmente previsto para el pasado marzo, tuvo que ser cancelado debido a una enfermedad de la intérprete.

 
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