Realidad Literaria

Clark Carrados, ¿le suena?

 13:52  

Clark Carrados, Casey Mendoza ¿le suenan estos nombres?. Si es usted mayor de 35 años, haga memoria. Ambos están ligados a su juventud. A sus primeras lecturas. A los años de plomo. A las novelas "de a duro" cambiables a dos reales.

EFE Porque son dos de los seudónimos del riojano Luis García Lecha, uno de los más prolíficos escritores de la historia de la literatura (mayor o menor), autor de más de 2.000 novelas de todos los géneros -oeste, ciencia ficción, policiales, bélicas- que ayudaron a muchos a huir de la dura realidad de la postguerra.

García Lecha, nacido en Haro (La Rioja) en 1919, ha recibido estos días en su localidad natal, coincidiendo con el Día del Libro, un merecido homenaje en el que han intervenido escritores, estudiosos de su obra y autoridades, además de su familia.

El Instituto de Estudios Riojanos (IER) ha publicado un libro con dos de sus novelas, una edición crítica con una prólogo biográfico, y toda la bibliografía del autor perfectamente sistematizada.

Dos de los hijos del escritor, Luis y Cristina, han estado estos días en La Rioja para reivindicar el nombre y la obra de su padre, que salió de Haro con 17 años tentado por un destino canalla que le hizo alistarse como infante en el bando nacional de la Guerra Civil.

"Van a ser cuatro días", le dijeron, "y conocerás mundo". Pero los cuatro días se convirtieron en tres años de guerra y para rematar la faena, ya con el grado de teniente de la Legión, lo mandaron al Pirineo leridano a reprimir al maquis. Total 10 años de milicia, 27 años en el carné y ni oficio ni beneficio.

En Lérida conoció a la que fue su mujer Teresa Roig (Rojo, en catalán, malos tiempos para ese color, ironiza su hija Cristina) y tuvo al primero de sus cuatro hijos, Luis. Había que buscarse la vida y se decidió a ingresar en el cuerpo de funcionarios de prisiones en la cárcel Modelo de Barcelona.

El destino quiso que en la prisión, hasta los topes de presos políticos, cumpliera condena uno de los grandes de la literatura "de a duro", Francisco González Ledesma, "Silver Kane" para los aficionados a las novelitas de quiosco, con el que comenzó a colaborar, en principio por pura curiosidad.

Pero la curiosidad se fue convirtiendo en pasión y el funcionario en escritor. Y el ambiente de la Modelo en insufrible. Y el ardor guerrero inicial a favor del Régimen se fue enfriando y García Lecha se apercibió de que "la Causa no era tan justa", en palabras de su hija Cristina.

Esta evolución unida a la posibilidad de ganarse la vida como obrero-escritor le deciden a abandonar su trabajo (y la casa) de funcionario y consagrarse al oficio al que dedicó todos los días de su vida en jornadas de doce horas.

Clark Carrados tenía que sacar adelante a su mujer y a sus cuatro hijos y se puso a la heroica tarea. A las seis de la mañana en la máquina de escribir hasta la hora de comer. Siesta y nueva sesión hasta la cena.

Sólo así podía llegar a escribir las tres o cuatro novelas a la semana que le exigían las editoriales -Bruguera, Toray- que imponían a su cuadra de escritores unas condiciones leoninas, de trabajo a destajo, sin sueldo, que convertían a los "escribidores" en auténticos estajanovistas de la literatura popular.

García Lecha, un hombre introvertido aunque alegre, se enclaustró en su casa de donde apenas salía, según su hija Cristina, construyó folio a folio una obra literaria en la que figuran 2.003 novelas de todos los géneros de la literatura de bolsillo y sacó a su familia adelante.

Lector voraz -con el Quijote como libro preferido- era, según su Cristina, una enciclopedia andante. Sabía de todo, respondía con precisión a cualquier cuestión. Conocía a fondo a los clásicos y degustaba la escasa literatura moderna que se publicaba en la época.

Lo primero, los hijos. Las cargas familiares, otra vez el destino canalla, y la presión de las editoriales nos robaron acaso un autor importante.

En cualquier caso las novelitas de Clark Carrados permitieron a muchos en los grises años de la postguerra evadirse durante un par de horas de una realidad deprimente y oscura y viajar de las sombras de una sociedad opresiva y frustrante al mundo luminoso de la imaginación, donde todo es posible.

Clark Carrados, Casey Mendoza, Glenn Parrish, Elmer Evans, Luis G. Milk ¿le suenan?. Todos son Luis García Lecha.

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