Medidas del gobierno

Limpieza étnica en Israel por el fervor del sushi

25.04.2008 | 19:21

En Israel, donde el sushi, la tempura y los rollitos de primavera causan fervor, los restaurantes asiáticos están en pie de guerra contra la intención del Gobierno de sustituir a todos sus empleados extranjeros por israelíes.

Tailandeses, coreanos, japoneses... cerca de un millar de chefs y ayudantes de cocina trabajan en los más de trescientos "restaurantes étnicos" del país, que generan cada año casi trescientos millones de dólares (190 millones de euros), según datos de la asociación del sector.

Prueba de este éxito es que Tel Aviv se ha convertido nada menos que en la tercera ciudad del mundo, tras Tokio y Nueva York, en número de restaurantes de sushi por habitante, según la página web hostelera israelí 2EAT (Para comer).

Esta ciudad costera y secular cuenta desde enero con cien establecimientos donde se sirven todo tipo de verduras, marisco y pescado crudo a la japonesa, aunque sólo un quinto de ellos cumpla las leyes judías de alimentación, la kashrut.

"El sushi es cómodo y se toma frío, lo que va bien en un país cálido como éste. Además es macrobiótico y eso gusta a los (judíos) religiosos", que en algunos casos practican una suerte de vegetarianismo místico, argumenta Boaz Tsairi, gerente del Sakura -el restaurante japonés con vida más antiguo de Jerusalén- para explicar la moda del sushi en Israel.

Todo un bocado para el Ministerio de Industria y Trabajo, que ha visto en el sector un filón para generar empleo entre los israelíes a costa de los cocineros asiáticos.

Este año, el Gobierno rebajó el número de visados de trabajo para hosteleros foráneos a medio millar y en 2009 prevé cerrar el grifo por completo.

Israel sólo otorgaría desde entonces visados de turistas a chefs especializados en cocina oriental, lo que elevaría notablemente los costes de contratación, argumentan los dueños de restaurantes étnicos.

El asunto ha llegado al Tribunal Supremo, que ha paralizado la medida antes de decidir si la admite o la bloquea.

Mientras, los hosteleros siguen su campaña contra este proyecto de ley por medio de protestas simbólicas, como su negativa durante un día del pasado febrero a servir rollitos de primavera.

"La idea de deshacerse de los trabajadores extranjeros para hacer sitio para los israelíes es ridícula porque estos trabajadores extranjeros ya están creando empleo para los israelíes", argumenta Jalil Mari, copropietario del restaurante japonés Domo, en el centro de Jerusalén.

Mari, por ejemplo, tiene en nómina a dos cocineros tailandeses, de cuyo savoir-faire "depende casi por completo" el restaurante y, por ende, los empleos de otros dieciséis camareros, limpiadores, ayudantes de cocina, administradores ... todos ellos israelíes.

Su caso no es el único. De media, cada trabajador extranjero (en su mayoría de Tailandia) da de comer a unos seis o siete israelíes, sin contar el "tercer círculo": los proveedores, ilustra en una servilleta Tsairi.

"Incluso en Estados Unidos, un país grande, con millones de miembros de grupos étnicos originarios de Asia, tienen que importar cocineros de esos países. En Israel, donde sólo tenemos 400 vietnamitas y chinos, no tenemos esa capacidad de generar chefs y, sin embargo, ahora dicen que no podemos importarlos. No tiene sentido", protesta.

Para los hosteleros, la nueva ley parte de una premisa falsa: que un israelí pueda aprender a hacer tan bien un wok, un sushi o una sopa de miso como un nativo oriental.

"Yo sé enrollar sushi. No es física nuclear", ironiza Mari, "pero la cultura del sushi -cómo tratar el pescado, cómo cortarlo, cómo lavarlo, cómo ser creativo, cómo hacer cosas especiales...-, en eso, los israelíes no tenemos las aptitudes, por lo que necesitamos a los extranjeros".

Por su parte, Tsairi, que ha colocado a la entrada de su restaurante un cartel contra la medida gubernamental, recurre al humor y a la tauromaquia para ilustrar la situación: "Es como si mañana instaurasen corridas de toros en Israel y el Ministerio de Finanzas dijera que sólo quieren que las hagan israelíes".

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