Enfermedad neurodegenerativa

Uno de cada diez nuevos enfermos de Parkinson tiene menos de 50 años

10.04.2008 | 15:24

Más de 100.000 personas padecen Parkinson en España, una enfermedad neurodegenerativa de la que se estima surgen cada año entre 20 y 25 nuevos casos por cada cien mil habitantes, uno de cada diez con menos de 50 años.

Así lo indican los asociaciones y colectivos más representativos de esta patología con motivo de la celebración, mañana, del Día Mundial del Parkinson, bajo el lema "Investigación y Parkinson. El impulso lo damos todos".

Los expertos coinciden en que la única esperanza para estos enfermos es avanzar en la investigación para obtener su curación, hallar el origen del Parkinson, encontrar marcadores que permitan su detección precoz y mejorar las terapias actualmente disponibles.

Se estima que el 70 por ciento de las personas diagnosticadas en España supera los 65 años, mientras que del 30 por ciento restante, la mitad no supera los 45 años.

Además, cada año surgen aproximadamente entre 20 y 25 nuevos casos, lo que convierte al Parkinson en la segunda patología neurodegenerativa, tras el Alzheimer, en número de afectados.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN) la incidencia real de la enfermedad se desconoce aunque se cree que ha aumentado ya que el diagnóstico del padecimiento de esta enfermedad se realiza antes.

Del total de afectados, más de 100.000, el 85 por ciento se debe a causa desconocidas y alrededor del 10 por ciento se consideran hereditarios, pues ya se conocen algunos genes causantes.

Hace dos días, durante el acto de presentación del Día mundial del Parkinson, el director del Centro de Investigación de Parkinson de la Policlínica de Gipuzkoa de San Sebastián, Gurutz Linazasoro, aseguró que la enfermedad es "incurable" pero aliviable mediante fármacos o neurocirugía.

En esta línea, el coordinador del Grupo de estudio de Trastorno del Movimiento de la SEN, Pedro García Ruiz-Espiga, destacaba los avances en el tratamiento con la incorporación de nuevos fármacos orales y parches, además de novedosas técnicas para administrar la dopa directamente en el duodeno o la cirugía funcional, especialmente eficaz en los pacientes con menos de 60 años.

Además, los expertos trabajan en la investigación de células madre, en la terapia génica y en nuevas tecnologías como la nanotecnología.

El tratamiento psicológico, fisiológico o de logopedia también es imprescindible en la ralentización de la progresión de los síntomas tales como pérdida de control de movimiento, equilibrio y coordinación, rigidez muscular y dificultades para hablar y comunicarse.

Los especialistas recuerdan que las consecuencias psicológicas de los enfermos pueden ser muy variadas, desde la negación de la patología o la ira hasta la depresión y la ansiedad.

Advierten de que en algunos casos el parkinson puede manifestarse con síntomas más desconocidos y graves, como brotes psicóticos (alucinaciones y delirios) o trastornos sexuales.

Por ello, asociaciones y neurólogos aconsejan que familiares y pacientes sean informados de forma clara acerca de esta enfermedad y que reciban apoyo psicológico para conseguir una aceptación inteligente de la misma.

Fue el médico británico James Parkinson el que en 1817 diagnosticó esta enfermedad en un estudio sobre lo que denominó "la parálisis temblorosa", una enfermedad que más tarde llevaría su nombre y en la que casi dos siglos después se sigue investigando con la esperanza de encontrar la cura a los más de cuatro millones de personas que la padecen en el mundo.

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