Entrevista

Picouly: ´Toda vida, por insignificante que sea, merece ser contada´

09.04.2008 | 20:17

Toda vida, por insignificante que sea, merece ser contada, afirmó hoy el escritor francés Daniel Picouly en la presentación de su libro "Un buen día para matar a Kennedy", un homenaje a aquellos que "corrieron un poco menos rápido y se quedaron en la cuneta".

Escritor de éxito y presentador de un programa literario en la televisión francesa, Picouly es categórico: "Un novelista es un vencedor porque ha conseguido, con sus historias, estar en el lado de los vencedores de la Historia con mayúsculas".

En sus libros trata de hablar de cosas "graves, serias", con "ligereza y humor" para "liberar a las personas de la presión de ser alguien en la vida", porque -explica- "toda vida, por insignificante que sea, merece ser contada".

Convencido de que "en un sólo día está encerrado el potencial de toda una vida", Picouly centra toda la acción de "Un buen día para matar a Kennedy" (Alianza Editorial) en el jueves 4 de junio de 1964, una jornada, en cierto modo decisiva, para su propio futuro.

"Quizá hoy soy escritor y publico en Gallimard y Grasset (dos importantes editoriales francesas) y no estoy en Frennes o Fleury-Merogis (dos prisiones situadas cerca de París) porque aquel día corrí un poco más rápido que mi amigo y pude aprovechar mi oportunidad", dijo.

Aquel amigo de su pandilla de la Cité (barriada de viviendas sociales) Million, en Orly (a las afueras de París), que fue demolida en el 2000, tuvo menos suerte y fue detenido por la policía, de manera que pasó del reformatorio a la cárcel y se convirtió en "un delincuente de por vida".

"Este libro es un homenaje a todos los que un día corrieron un poco menos que yo y se quedaron por el camino", subrayó este escritor, que se crió y vivió en una barriada, un "paraíso" en los años 60 en Francia para las clases más modestas y que con el paso del tiempo se ha convertido en un "infierno" del que no hay salida.

En las barriadas del extrarradio de París que él conoció sí que había posibilidades reales de soñar con otra vida y de mejorar, algo que en las actuales, las que saltaron en 2005 a las primeras páginas por la violencia, es "imposible", según Picouly, el undécimo de trece hijos de un matrimonio de origen martiniqués.

Por las páginas de "Un buen día para matar a Kennedy" pululan múltiples personajes, entre ellos Nanette, una joven que cumplía "la función social" de desvirgar a todos los jóvenes del barrio y que luego será una de las protagonistas de "68, mon amour" (Grasset), su último libro, que ahora promociona en Francia.

 
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