Nuevo disco

Loquillo regresa sin Los Trogloditas

01.04.2008 | 16:05

Es el primer disco tras disolver Trogloditas, pero Loquillo reconoce que "Balmoral" hubiera sido igual aunque lo hubiera hecho con su banda, un álbum que define "el fin de una época, de un modo de entender el siglo XX" a través del recuerdo del desaparecido bar madrileño que le da nombre.

Decidió disolver su grupo, los Trogloditas, porque, tras la muerte de Guillermo Martín en 2006, sólo quedaba un miembro original en sus filas y consideraba "absurdo mantener un nombre sin su esencia por cuestión de ética y una falta de respeto al pasado del grupo", explica Loquillo a Efe con su nuevo disco en las manos, inspirado en la coctelería madrileña Balmoral.

Fue un lugar donde políticos, músicos y pintores se reunían en torno a interminables tertulias y en el que, durante mucho tiempo sucedieron momentos de la vida del rockero catalán: "Era la patria para un exiliado como yo y parte de la historia del Madrid que conocí", recuerda el músico en un hotel situado a escasos metros de aquel local que ahora le sirve de reivindicación y metáfora.

"Balmoral" (DRO), que sale a la venta el próximo martes, "es una obra más que un producto, por mucho que la industria se empeñe en tratar los discos como mercancía", asegura, y es un tributo al pasado, en el que cuenta con varios de los protagonistas de ese tiempo pretérito como colaboradores.

"Luis Alberto de Cuenca, el mejor poeta de Madrid, y Jaime Urrutia, el mejor músico de la ciudad, identifican mejor que nadie esos recuerdos, forman junto al bar una trilogía", explica el rockero que también ha contado con la leyenda de la música francesa Johnny Hallyday en el tema "Cruzando el paraíso".

Después de ser teloneros de los Rolling Stones y The Who el pasado año, Loquillo celebra haber podido contar con Hallyday: "Que ahora venga cualquiera en este país a decir algo. Nadie va a lograr ese hito".

Es un regalo a 30 años de trayectoria. "No seré millonario pero puedo decir que he alcanzado la gloria absoluta, que es mucho más importante que el dinero", asevera Loquillo, quien presentará este álbum en Madrid -sala La Riviera, el 11 de abril-, Bilbao -Kafe Antzokia, el 12 de abril- y Sevilla -sala Q, el 18 de abril-.

En estas tres décadas de profesión Loquillo ha "aprendido el oficio" como pinchadiscos, cronista musical, representante y encargado de promoción de artistas antes de convertirse en músico, ya que "este negocio no es un divertimento. Puede serlo en los años de juventud pero no durante tanto tiempo y menos cuando decides desde los 16 años que ésa será tu vida".

Ha sido una carrera sin interrupción, con 23 discos grabados y gira continua, lo que hace que Loquillo no crea en los múltiples regresos de bandas de los 80, tras décadas de inactividad.

"A lo mejor no tienen hijos que les digan: 'Papá, no lo hagas'. A mí no se me ocurriría cantar de nuevo a estas alturas 'Para ser feliz quiero un camión'. Todo es cuestión de dinero", espeta.

Este nuevo álbum del catalán implica otro reencuentro, junto a Sabino Méndez, uno de sus primeros compañeros sobre los escenarios que colabora en dos temas del mismo, "para no dar más peso específico a un autor o a otro en el álbum", aunque llevan tiempo trabajando sin decírselo a nadie, asegura.

Fruto de esos encuentros también son algunas canciones inéditas que se encontraban en el ordenador que robaron a Méndez hace unos días, aunque el cantante, que se define a sí mismo como "intenso y emocional", está más preocupado por el manuscrito del músico, que es irrecuperable.

 
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