REDACCIÓN / SANTIAGO
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, salió ayer en defensa del BNG ante las críticas que está recibiendo la formación nacionalista por su postura en relación al Holocausto y al intento de agresión sufrido en Santiago por la presidenta del PP vasco, María San Gil. El jefe del Ejecutivo central se mostró "plenamente convencido" de que el Bloque condena el genocidio nazi y de que rechaza "cualquier tipo de coacción física o de violencia".
En opinión de Zapatero, los ataques al Bloque responden al "interés político" de vincular al Gobierno central con una organización política que no reconoce el Holocausto.
En una entrevista en Onda Cero, el jefe del Ejecutivo rechazó las críticas a los nacionalistas gallegos y advirtió de que es "muy serio decir que un partido democrático en España no condena el Holocausto".
Para Zapatero se trata de una "acusación fácil" que "derrota por malos senderos". "Hay un interés político de decir que alguien que colabora con un Gobierno del PSOE no condena el Holocausto", apostilló.
La polémica se remonta a la Diputación Permanente celebrada en enero en la Cámara gallega. El BNG llevó un texto de condena del nazismo, aprovechando que se conmemoraba por esas fechas el aniversario del Holocausto, y en esa misma declaración institucional recogía una denuncia sobre la situación que están viviendo los palestinos en la Franja de Gaza.
Esta propuesta no recibió los apoyos del PPdeG ni del PSdeG, por lo que finalmente no se aprobó ninguna declaración al respecto. Sin embargo, el embajador de Israel en España, Raphael Schutz, responsabilizó al BNG de que no se consensuara el texto rechazando el Holocausto. Preguntado sobre esta cuestión, Zapatero negó tajantemente que el Bloque no quisiese condenar el genocidio nazi. "No aceptarían una propuesta concreta, pero no se puede decir que el BNG no condena el Holocausto", recalcó.
Del mismo modo, el jefe del Ejecutivo repudió la acusación formulada contra el BNG por no haber apoyado una declaración institucional de condena a la agresión a la presidenta del PP vasco. "Estoy plenamente convencido de que los nacionalistas gallegos condenan cualquier tipo de coacción física, o de violencia", defendió.
A pesar de que las tres fuerzas políticas con representación en el Parlamento gallego -PP, PSOE y BNG- condenaron los actos violentos contra María San Gil, no se pusieron, sin embargo, de acuerdo para suscribir una declaración unánime de rechazo en la Cámara autonómica.
Energúmenos
Respecto al ataque a la dirigente del PP, Zapatero sostuvo que los únicos responsables son los "energúmenos" que fueron a reventar la conferencia que San Gil pretendía pronunciar en la Universidad de Santiago, pero defendió que "tan intolerable" fue la agresión como que algunos dirigentes del PP sostengan que ese boicot "podía ser como consecuencia" de la política del Ejecutivo central.
"Eso es lo que es intolerable en democracia", sostuvo el presidente del Gobierno. Según explicó, muchos dirigentes socialistas han sido blanco de "insultos" de "radicales energúmenos" y no se ha responsabilizado de ello "directa o indirectamente a nadie del PP". En su opinión, los que intentaron agredir a San Gil eran "unos indeseables". "Quienes pretendan de eso sacar partido político quedan a una altura muy poco apropiada para la democracia", agregó.