ALBERTO BLANCO / VIGO
El edificio del antiguo restaurante "El Castillo" se queda como está. El PSOE no sólo rechaza el derribo planteado por el Bloque Nacionalista Galego, sino que baraja reabrir el local. El concejal de Patrimonio, Carlos López Font, considera que sus socios de Gobierno "se han precipitado" al hablar de demoler el inmueble. La postura de los socialistas es firme, al menos a corto plazo. El edil responsable anuncia que en un plazo de 15 días estudiarán qué nuevo uso se le puede dar esta instalación.
El derribo anunciado por la Concejalía de Patrimonio Histórico como parte del plan de reordenación de O Castro, le ha servido al BNG para recibir un toque de atención por parte de sus socios de gobierno. Desde el PSOE recuerdan que el inmueble "es competencia de Patrimonio, y no de su concejalía. Es cierto que todavía no hay ninguna decisión tomada, pero fuera la que fuera, la última palabra nos corresponde a nosotros", advierte Carlos López Font.
El grupo municipal socialista no sólo critica que los nacionalistas se hayan pronunciado sobre un tema que no es de su competencia, sino que lamentan también el haberse enterado por la información de FARO de la intención de derribar la infraestructura. "En todo caso, creemos que si hay una propuesta de derribo no se debe plantear de esta forma, sino al gobierno", critican.
En el grupo municipal socialista confiesan que son muchos los sectores e instituciones interesadas en el edificio, y no descartan que pueda retomarse la actividad hostelera. Una demanda que realizó esta misma semana el presidente de la Federación Provincial de Hostelería, José Magaz. El portavoz del sector solicitó, incluso, que se valorara la posibilidad de convertirlo en la sede de la futura escuela de hostelería.
En cuanto a las condiciones del edificio, López Font asegura que su grado de conservación es "bueno". Si bien es cierto, el edil de Patrimonio no descarta que pudiera llevarse a cabo una reforma exterior para adecentar su imagen.
Los socialistas coinciden con la Federación Provincial de Hostelería sobre el elevado número de "candidatos" que estarían dispuestos optar a la concesión del inmueble. José Magaz reconoce que si se volviera a sacar a concurso el restaurante, "habría peleas entre los hosteleros por cogerlo".