ALBERTO BLANCO / VIGO
Reordenación de O Castro sí, pero sin proceder al derribo del edificio del antiguo restaurante "El Castillo". El presidente de la Federación Provincial de Hostelería, José Magaz Ledo, se ha pronunciado en contra de demoler una infraestructura que afirma "que se ha convertid en un emblema de la ciudad". Tanto por su historia como por su lugar estratégico para el sector, el responsable de los hosteleros cree que debería mantenerse en pie la estructura.
Magaz confiesa que "es una pena que se haya cerrado el negocio" y recuerda que es uno de los "restaurantes más antiguos de la ciudad". Si bien es cierto, el presidente de la Federación Provincial de Hosteleros matiza que "sería conveniente someterlo a una reforma", pero "no tirarlo".
José Magaz va más allá y manifiesta que el edificio de "El Castillo" "sería un buen lugar para albergar la futura Escuela de Hostelería". Una petición que trasladará al concejal de Turismo, Santiago Domínguez, "en cuanto se sepa el verdadero futuro del edificio", anuncia.
El inmueble, que es de titularidad municipal, está tapiado desde que caducó su concesión. Una situación que el propio Magaz asegura no entender, pues afirma que "habría peleas entre los hosteleros por coger ese negocio".
En este momento el edificio tiene "fecha de caducidad", pues en el plan de reordenación de O Castro, auspiciado por la Concejalía de Patrimonio Histórico, se contempla su demolición. Así y todo, esta decisión debe ser avalada antes por los informes de los técnicos encargados del redactar el Plan Director de O Castro.
Mientras los hosteleros ya han manifestado su inquietud por el futuro del edificio, desde el Partido Socialista prefieren no pronunciarse sobre la posible demolición del inmueble.
Arquitectos
"Limpiar la muralla tiene lógica y razón". El presidente de la delegación viguesa del Colegio de Arquitectos, Salvador Fraga, confiesa que, desde el punto de vista arquitectónico, si faltara el edificio "no pasaría nada".
"La revalorización de O Castro es un tema pendiente. Hay que resolver su accesibilidad y recuperar su belleza. En el caso de la colina defensiva y el edificio en ella el único problema es que los ojos de los vigueses se han acostumbrado a verlo ahí, pero nada más", explica Fraga.
En el supuesto de que el derribo del edificio se llevara adelante, el presidente de los arquitectos afirma que "no conozco su situación concreta", pero cree que su demolición "no sería una tarea difícil". Incluso, añade Fraga, "pienso que la muralla no correría ningún tipo de peligro".
El arquitecto Jaime Garrido también se ha manifestado a favor del derribo del inmueble. El investigador argumenta que "se infringió la legislación vigente en el momento de su construcción" y apunta que su ampliación no se hizo "acorde con el monumento militar al que oculta y que además desfigura".