ALBERTO BLANCO / VIGO
El "multamóvil" se queda sin carné en apenas una hora y media de trayecto y 20 kilómetros de recorrido. Una mañana de trabajo y, con la ley en la mano, el "vision car" estaría hoy de vuelta en las dependencias municipales con 16 puntos menos. Predicar con el ejemplo parece no ser lo suyo y, a la mínima, aprovecha su "inmunidad" para estacionar en paradas de autobús, permanecer en doble fila o poner en peligro a los demás conductores olvidándose, de forma reiterada, de activar los intermitentes.
Tras la primera ronda matinal, el "multamóvil" se tomó ayer un respiro de media hora en las dependencias del Ayuntamiento. A las 11.50 horas partía de nuevo a patrullar la ciudad. En apenas cinco minutos, y supuestamente con las pilas cargadas y ojo avizor tras el café de media mañana, el "orejas" perdía ya cuatro puntos. Los agentes se olvidaron de la prioridad de paso y, aunque respetaron la señal de "ceda", no hicieron lo mismo con la señora "equipada" con carrito de bebé que pisaba ya la primera franja del cebreado en la calle Ramón y Cajal.
El "multamóvil" prosigue su camino. Gran Vía en dirección a Plaza de América. Un "puñado" de recetas en apenas un kilómetro. En la rotonda se desvía hacia la Florida. Disuade a dos conductores en doble fila pero omite sancionarlos -al menos de la forma que aseguró el concejal de Tráfico, Xulio Calviño, que se debe hacer, pues los agentes no se apearon del vehículo para notificar la sanción-. Algún imprevisto les hace echarse a un lado. Nueva irregularidad. Cerca de cinco minutos sobre una parada de autobús e interrumpiendo un cruce. Para más inri, la luces de emergencia no parpadean en ningún momento. La ley es clara al respecto: Parar o estacionar en los carriles destinados para el transporte público urbano: -2 puntos.
Media hora y ya le "volaron" 6 puntos. El "vision car" continúa su "caza" por La Florida. Gira a la izquierda por Manuel de Castro y rodea el Estadio de Balaídos por la calle Olímpicos Gallegos. Vuelve a pararse en una zona reservada para transporte público. Acaba de multar a un conductor pero, en lugar de estacionar en un lugar habilitado para ello, prefiere la comodidad y cercanía del "rayado amarillo" para "toquetear" en el ordenador de a bordo. Suma y sigue. Sólo le quedan 4 puntos para quedarse sin carné.
Dos minutos tecleando y acceden a la Avenida Citroën. De repente, el "multamóvil" se queda parado en medio de la calzada. A primera vista, el coche parece haberse calado, sin embargo los agentes están "toqueteando" de nuevo en el ordenador. Cerca de dos minutos interrumpiendo el tráfico. La falta de señales luminosas casi provoca un accidente. Alguno de los conductores perjudicados no vaciló en presionar fuertemente el claxon. La temeridad y peligrosidad de la maniobra sería argumento suficiente para que la Dirección General de Tráfico se pusiera a hacer cuentas: 2 puntos menos.
Llega a la Avenida de Portanet y realiza una serie de cambios de carril. Se olvida de encender los intermitentes, al igual que cuando toma la rotonda a la altura de Castrelos y vuelve por la misma calle en dirección, de nuevo a Balaídos. Antes de llegar al estadio "decide" quedarse definitivamente sin todos los puntos. En la calle no hay ningún vehículo mal estacionado. El "multamóvil" pisa el freno y para en doble fila. Se olvida de las luces de emergencia y permanece en el lugar cerca de 5 minutos.
El "vision car" toma a la derecha por la calle Val Miñor y enlaza con Fragoso. Comienza el trabajo "duro". No concede ninguna tregua a los camiones de carga y descarga que paran en doble fila y satura el carrete de la cámara. "Multas a todos y te olvidas de sacarle la `fotito´ al camión del Concello que también está mal aparcado", exclamaba un conductor indignado al pasar a la altura de los agentes.
A mitad de la Avenida Fragoso el cansancio hace mella en los policías. Deciden echarse a un lado pero otra vez incurre en una falta. De nuevo, estacionan en una parada de autobús urbano. El carné se pondría ya en negativo con otros dos puntos perdidos.
Tres minutos de "relax" y el "multamóvil" vuelve a arrancar. Se para a los 100 metros. Un camión en doble fila interrumpe el tráfico. Por primera vez en toda la mañana uno de los agente sale del vehículo, el otro permanece en el coche echándose un cigarro, que no tira por la ventanilla pero sí sacude su ceniza. El conductor del camión, enfadado, omite atender la reprimenda del policía y éste vuelve al "vision car" -de nuevo sin luces de emergencia-. El cabreo, o quizás el despiste, le hace arrancar marcha atrás sin percatarse de que un vehículo se avecina a su espalda. El conductor lo esquiva como puede y no olvida dejarle un recado en forma de estridente pitada.
El "orejas" llega a la Plaza de América, continúa por la Avenida de Camelias, tuerce en Álvaro Cunqueiro, gira a la derecha por la calle Regueiro y prosigue luego por Zamora. En la primera parada de autobús vuelve a pararse para introducir algunos datos en el ordenador. Con el carné agotado y ya en negativo, le restarían al "multamóvil" sólo 8 puntos de un segundo carné, al "fusilar" uno sólo en poco más de una hora.
Llega al final de Zamora, recorre la calle Barcelona y vuelve para el Concello. Pasan 20 minutos de la una del mediodía y se va cargado de multas, ninguna a su nombre.