Cynthia Castiñeira / A Coruña
El nombre de autismo literalmente significa "retirada de uno mismo" y quizás sea una de las enfermedades más difíciles de tratar. Así lo explica Antonio de la Iglesia, presidente de Aspanaes, que, desde hace 25 años, conoce y trata de cerca esta patología. Su trabajo son los 143 niños repartidos entre los centros de día, escuelas y residencias que la asociación facilita. Ahora, se plantea un nuevo reto, marcar las pautas de actuación de la Confederación Autismo España, de la que ha sido nombrado recientemente presidente.
-¿Qué tipo de ayudas ofrece Aspanaes, la asociación que preside en A Coruña, a las familias con hijos autistas ?
-Tenemos 171 socios adscritos y 143 niños repartidos entre nuestros centros de día, colegios y residencias. Somos la asociación más grande en España. A las personas que son socias les facilitamos el acceso a nuestros centros. Por otro lado, disponemos de un centro de valoración, que llevamos impulsando tres años, para aquellas familias que no son socias. Pretendemos evitar que los padres que tengan hijos con estos problemas se desesperen buscando un lugar donde se les valore. Llevamos 25 años funcionando y nuestros profesionales tienen mucha experiencia, podemos ayudar en la valoración de los niños.
-¿Cómo se beneficia un autista con un diagnóstico precoz?
-El autismo es una de las enfermedades que presenta más niveles. Un niño puede padecer un autismo profundo, en el que vive aislado, o tan sólo presentar ciertos rasgos de esta enfermedad. Es muy importante el diagnóstico precoz para empezar a trabajar lo antes posible. Si se trabaja con un niño autista desde pequeño se pueden lograr grandes recuperaciones. Es un trabajo muy duro y los resultados se ven a largo plazo pero se consiguen buenas recuperaciones, aunque la recuperación absoluta es imposible.
-¿Cuál es la actitud que se debe tener hacia esta minusvalía?
-Siempre hemos propugnado la integración. La sociedad debe saber que existen personas con diferentes grados de minusvalía y que, a su vez, tienen actitudes distintas. Nuestros niños van a la cafetería, al cine... y se lo pasan muy bien. Ellos adoran estar en compañía, hablar, hacer bromas... lo que no soportan son las aglomeraciones, es decir, los grandes ruidos. Sin embargo, en una dinámica normal, no tienen ningún problema. Desde la asociación no promovemos una predisposición determinada hacia esta enfermedad, simplemente debemos ofrecer compañía, cariño y atención.
-¿Cómo ha recibido la noticia de ser presidente de la Confederación Autismo España?
-A nivel personal, es una alegría muy grande ya que significa que toda la junta directiva confía en mí. Pero, por otro lado, es una carga de responsabilidad, pero intentaré llevarlo con dignidad.
-¿Cuáles son los principales objetivos a corto plazo?
-La confederación tiene que irse adaptando a cada uno de los momentos que va viviendo. Actualmente, la mayoría de los recursos y de las responsabilidades están derivados a las comunidades autónomas por lo que las asociaciones tienen que trabajar mucho a nivel autonómico. La confederación, además de gestionar los recursos gubernamentales, debe aunar criterios y trabajar con las asociaciones.
-Como presidente, ¿qué cambios pretende promover?
-Mi idea a nivel de cambios es incorporar las nuevas tecnologías como un arma importante para así poner en común experiencias. Pretendemos ser un apoyo mayor para aquellas asociaciones pequeñas que no tienen una estructura tan importante como podemos tener las más grandes.