EFE
El ingeniero industrial Francisco Pujol, presidente del Grupo de Protección del Cielo (GPC), aseguró en declaraciones a Efe que España es el país europeo con más derroche energético en iluminación, un consumo energético que sube "varios puntos por encima" del PIB cada año.
El problema del alumbrado de Navidad, dijo, es "una minucia" en comparación, por ejemplo, con lo que consumen algunos anuncios privados que pueden llegar a los 20.000 vatios.
Además, según el presidente del GPC, cerca de 1,2 millones de luminarias o farolas exteriores, un 25% de todas las que hay en España, son ineficientes, algo con lo que pretende acabar la reglamentación que se aprobará en el año que entra.
A pesar del gasto que hacen los ayuntamientos en adornos cuya luz es "engullida" por la que baña las calles "como si fuese de día", la contaminación lumínica en Navidad ha disminuido bastante con respecto a hace unos años, ya que muchas ciudades españolas, como Madrid, han invertido en bajar la potencia instalada mediante la utilización de LEDs, diodos emisores de luz, que consumen menos.
Otra de las consecuencias negativas de la contaminación es la desaparición del cielo estrellado, "tan importante como la pérdida de un ser vivo, pero que no preocupa a casi nadie", y que es provocada por el reflejo de la luz emitida desde el suelo en las partículas del aire.
También es destacable, dijo Pujol, el efecto del exceso de luz en algunos seres vivos, como es el caso de la lechuza común que no puede cazar en esas condiciones y que ve como desaparece su hábitat al aumentar las zonas iluminadas.
En humanos, según sus datos, una exposición continuada a una luz inadecuada puede provocar dolor de cabeza, cansancio o irascibilidad.
No obstante, el Protocolo de Kioto está influyendo en que muchos de los planteamientos de asociaciones como el GPC sean recogidos en la legislación y citó las normas que ya han dictado al respecto Cataluña, Cantabria, Canarias, Navarra y Andalucía.
Otro "avance positivo" ha sido que el nuevo Código Técnico de la Edificación, de obligado cumplimiento a partir de 2007, contempla la implantación de energías renovables y limita el derroche energético en el alumbrado interior en los edificios de nueva construcción.