REDACCIÓN - A CORUÑA/SANTIAGO
¿Un verano atípico? Al contrario de lo que parece, no. Pese a las bajas temperaturas de los últimos meses y el reciente temporal de lluvia, Galicia, a ojos de los expertos, no está teniendo un mal verano. El mes de junio ha sido cálido, salvo en las zonas próximas a la costa atlántica. Y en julio, sólo la provincia de A Coruña registró más precipitaciones de lo que suelen acumularse durante este periodo, pero en Pontevedra, Ourense o Lugo ha llovido menos de lo normal.
El delegado del Centro Meteorológico en Galicia, Francisco Infantes, apuntó que "aunque la sensación en la ciudadanía es que está siendo un mal verano, si uno mira los datos, la cosa no es para tanto".
Según explicó, ha llovido menos que la media. Lo que ocurre es que hubo una mayor nubosidad y eso ha contribuido a dar la sensación de un mal verano y ha rebajado también en un grado y medio las temperaturas medias.
Desde junio, los termómetros en la comunidad gallega se situaron por debajo de la media y la nubosidad superó la de años anteriores. Esta situación ha provocado que provincias como la de A Coruña sólo hayan tenido en lo que va de julio dos días despejados mientras que en el caso del sur de Galicia fueron cinco o seis, según informó el Centro Meteorológico Territorial en Galicia a Europa Press. "Aunque son valores bajos, están dentro de lo que es normal", reiteró Infantes. Esta tendencia, en su opinión, no es atribuible al cambio climático, sino a la "variabilidad del clima" en la comunidad gallega.
No es un verano de altas temperaturas. Eso sí que resulta "llamativo", según Infantes. Salvo en Ourense y Allariz, no se alcanzaron los 30 grados.
Por ciudades, la temperatura media de julio no llega a los 19 grados. Una media normal. Por el contrario, las temperaturas máximas no han llegado a los 26 grados. La máxima se registró el pasado día 13 con 24,5 grados. La misma situación se ha dado en ciudades como Santiago, con una temperatura media por debajo de lo habitual y cuya máxima este mes fue de 26 grados. Y en Pontevedra, los 18,6 que marcaron los termómetros se quedaron dos grados por debajo de lo normal.