ANA NARVÁEZ - VIGO
Si ser diplomático exige ya de por sí cintura, ser embajador de Israel es para nota. Rafael Schutz, representante del Estado judío en España, recorre estos días Galicia para firmar pactos económicos. Tranquilo y directo, abogó por un diálogo en la igualdad entre israelíes y palestinos.
–¿Qué nexos y proyectos comparten Israel y España?
–Existe un intercambio económico de dos mil millones de euros anuales y en las relaciones políticas tenemos un importante activo en el ministro Moratinos, que al haber sido embajador en Israel conoce la realidad de la zona. Es una situación privilegiada para nuestra relaciones, además guarda siempre posiciones muy equilibradas.
–¿Qué piensa de las críticas de España por la desproporcionada actuación israelí en Gaza?
–Obviamente no estamos de acuerdo con la crítica. Israel no actuó con más fuerza que la OTAN en Yugoslavia o ahora en Afganistán. Tras el acoso sufrido por los lanzamientos constantes de cohetes desde territoro palestino, teníamos no sólo el derecho sino el deber de proteger a la población.
–¿Tenemos estereotipos antisemitas?
–Sin lugar a dudas. Sin ir más lejos en la prensa se publican artículos y viñetas que reflejan prejuicios hacia los judíos. Durante cinco siglos, tras la expulsión en 1492, los españoles no conocieron a ningún judío de carne y hueso, sólo a través de leyendas y tipificaciones. Hay canales para erradicarlos, como la educación y el conocimiento de nuestra cultura.
–¿Dónde está el límite entre criticar al gobierno israelí y caer en el antisemitismo?
–Criticar es legítimo. A veces, voy a admitir, la crítica podría ser merecida. Lo ilegítimo es deslegitimar al gobierno de Israel mediante un vocabulario ideológico que habla de ´colonialismo´, ´genocidio´, ´imperialismo´ sin basarse en hechos.
–¿Cree que no se refleja la parte israelí del conflicto?
–Absolutamente. Sin generalizar, hay periodistas que trasladan sus prejuicios a sus crónicas.
–Pero luego no se permite el acceso a periodistas extranjeros a las zonas en conflicto...
–Esto ocurrió en enero. Fue una medida adoptada como lección aprendida en 2003 en el Líbano por los problemas no ya de índole informativa, sino operativa. Se puede informar honestamente sin estar en el terreno de fuego.
–¿David es ahora Goliat?
–Somos un país fuertemente militarizado, pero no militarista. Hubiéramos preferido vivir como Europa o Costa Rica, pero el acoso de nuestros vecinos nos obliga a tener un ejército. Los israelíes llevamos en el ADN el ´siempre puede ocurrir lo peor´.