MARÍA DE LA HUERTA - VIGO
"Estoy triste por no haber pedido el voto a mis blogueros. No supieron explicar que ahora, con cuatro ministros de Galicia, era muy bueno que siguiese el PSOE. Ya lo decía Pondal, los gallegos estamos dormidos. Desperta do teu sono..." Es un párrafo del último post que cuelga de la bitácora de la gallega María Amelia López Soliño, la abuela de internet. Ayer, a los 97 años y tras varios meses de "tristeza e intensos dolores" su corazón se paró, dejando huérfanos a decenas de blogueros de todo el mundo que, semana tras semana, visitaban su página web.
Desde su primer click, María Amelia (Muxía, 1911) se ganó a pulso el cariño y respeto de los internautas. Descubrió el ciberespacio hace poco más de tres años, y a finales de 2006, concretamente el 23 de diciembre –el día en que celebraba su 95 cumpleaños– se adentró de lleno en el universo virtual de la mano de su nieto Daniel, quien "como es muy cutre" le regaló un blog: www.amis95.blogspot.com.
"Vi esas cosas preciosas, mis nietos me imprimían las vidas de Alfonso Guerra, Felipe, Suárez... y me parecía fascinante. Mi abuela pensaba que dentro del gramófono había un hombrecillo dentro. Al principio no entendía, me pasaba un poco lo mismo...", recordaba María Amelia en su rinconcito virtual. "Desde entonces, sólo quería comprar por internet, pero como soy mayor y tengo cataratas, pues me echaba para atrás", añadía.
En apenas un mes, esta muxiana se convirtió en toda una estrella mediática. Los comentarios en su blog se sucedían e incluso recibía llamadas de admiradores desde Buenos Aires, Chile, Alemania y Holanda. "Los llamo a todos ´mis nietos´. Yo ya no estoy sola, tengo amigos en todas partes. Estoy muy acompañada, me animan y me dan vida", aseguraba encantada.
La mecánica era siempre la misma. Ella dictaba y su nieto escribía: "No me cambia ni una coma de lo que yo digo", destacaba, y añadía con gracia: "Estoy pensando en contratar a una secretaria, porque el pobre está saturadito de trabajo".
Amante de las biografías, su página se había convertido en un pequeño homenaje virtual a este género, aunque en ella también tenían cabida capítulos de su infancia, Muxía, gripes en plena Guerra Mundial, sus multas por socialista, los años en Corcubión... En definitiva, una vida por entregas.
A través de su blog, María Amelía confesaba a sus ciberamigos pequeños secretos, como que sus familiares la llamaban Sarita Montiel, "por artista y por longeva". También les contaba anécdotas, como la del día que compartió mantel como Valle-Inclán, y éste contaba "contos de difuntos na mesa". Y proclamaba, sin tapujos, su admiración por Zapatero, a quien llegó a conocer en un mitin en A Coruña.
"Pues sí señores, yo soy socialista desde los 16 años y encantada de la vida de serlo. Pero me trajo muchos disgustos, fui multada por inmoral sin serlo y también multada con 50 duros por los personajes que se apoderaron del pueblo de Corcubión", explicaba.
Hace unos meses, sin embargo, ya avisó de que se le escapaban las fuerzas y el buen humor. "Estuve enferma y aún estoy, estoy muy mal", comentaba en su blog. La misma tribuna donde desde ayer, su familia virtual, llora su muerte.