D. VÁZQUEZ - BAIONA
“El Quijote” vale lo que un paquete de arroz. O de leche. “Lo que más se necesita es leche. Líquida o en polvo, da igual, porque hay muchas familias con hijos pequeños que la necesitan”. Quien habla es Juani Alonso, responsable de la Asociación de Ayuda al Mundo Necesitado de Baiona, y los niños a los que se refiere no viven a kilómetros de distancia, sino en la puerta de al lado.
Juani explica que, con la crisis, “cada vez son más las familias de la comarca que se acercan a nosotros en busca de ayuda”; sin embargo las donaciones de comida “no siempre resultan suficientes”, reconoce.
Por eso, una ingeniosa campaña de recogida de alimentos impulsada desde la Biblioteca Municipal de Baiona abre una nueva ventana a la colaboración ciudadana. Durante el mes de abril, ofrecerá a sus usuarios libros gratis –repetidos o que por otros motivos no tienen interés para entrar a formar parte de los fondos de la biblioteca– a cambio de productos alimenticios no perecederos que la ONG se compromete a repartir entre familias que atraviesan serias dificultades económicas.
La biblioteca cuenta con más de 200 libros con los que obsequiará a los participantes en esta iniciativa, pero los usuarios también podrán aportar nuevos volúmenes con los que prolongar la campaña durante más tiempo.
Juani Alonso firmó ayer un convenio con el alcalde de Baiona, Jesús Vázquez Almuiña, en el que se establece el modo en que se desarrollará esta campaña, que lleva por lema “Te cambio un libro por...”.
La Asociación de Ayuda al Mundo Necesitado lleva prestando apoyo a personas sin recursos desde hace 16 años, un tiempo en el que, según su presidenta, “hemos visto todo tipo de situaciones, a menudo dramáticas”, apunta. Actualmente son 26 las familias de la comarca que acuden regularmente a buscar alimentos a la sede de la ONG, situada en la planta tercera de la plaza de abastos de Baiona.
“Desde el año pasado se incrementó mucho el número de personas que vienen a pedirnos ayuda”, explica Juani Alonso. Asegura que mientras en los últimos años se acercaban sobre todo “inmigrantes y personas con pensiones muy bajas,” ahora el perfil de los solicitantes de alimentos es bien distinto. “Son familias con niños, sin trabajo y que han dejado de cobrar el paro”, apunta.
La asociación, que trabaja en coordinación con el departamento municipal de Servicios Sociales, realiza entregas de alimentos todos los miércoles por la mañana, “pero si viene alguien otro día en mala situación y se encuentra la puerta cerrada procuramos atender sus necesidades. Aquí no se niega nada a nadie”, explica, aunque puntualiza una cosa: “no manejamos dinero”.
Aunque es su prioridad, su labor no sólo se centra en la comarca, puesto que con cierta frecuencia realizan envíos de ropa, medicinas y alimentos a Angola y en momentos puntuales a otros países en casos de emergencia social.