ALBERTO BLANCO
La crisis económica está siendo el antídoto contra la “fiebre” de esculpir el cuerpo. Las operaciones de cirugía estética están cayendo en picado. Pese a que las clínicas coinciden en que el interés por aumentar los pechos, perfilar la figura o retocarse la nariz continúa patente, la falta de dinero y la negativa de los bancos a financiar las intervenciones está frustrando el “sueño” de muchos vigueses y vaciando las listas de espera. Las consultas siguen al alza, pero pocos dan el último paso. La caída de clientes llega al 50 por ciento.
“Partiendo de la base de que la cirugía estética es un bien de consumo aplazable, muchas personas están paralizando su intervención por la falta de financiación bancaria”, explican fuentes de Corporación Dermoestética, que reconoce que en su caso la caída de la demanda ronda el 30 por ciento.
La crisis económica no afecta sin embargo a todas las clínicas por igual. Las que prestan facilidades a sus clientes para que financien la operación son las que más se están viendo perjudicadas por la desaceleración económica. “Aunque quieren operarse no pueden, porque los bancos y las cajas están denegando los créditos”, coinciden los cirujanos.
El prestigio, la experiencia y una cartera de clientes sólida está salvando a otros muchos médicos de la criba económica que está vaciando algunas clínicas de cirugía. La clase alta no entiende de crisis. El doctor Jorge Novoa es de los que apenas están notando la caída, aunque reconoce que las pegas de los bancos están dificultando que se mantenga la línea ascendente de operaciones de los últimos años. “En mi caso las intervenciones se mantienen, pero estamos capados a la hora de poder financiar las intervenciones, porque los bancos están mirando todo con lupa y echando muchas para atrás”, explica. En la misma dirección apunta el cirujano Antonio López Pita. “Al mal tiempo, buena cara”, bromea para describir su situación. “Este tipo de crisis nosotros apenas la notamos”, afirma.
La situación en la clínica del cirujano Carlos López Braña es bastante diferente. “La cosa está floja, la gente se va quitando de gastos y la cirugía estética es uno de ellos. Los que tienen dinero lo hacen igual; pero los que no, se lo piensan más de dos veces. La caída de la demanda en el último año puede rondar el 40 por ciento”, asegura.
El doctor Pedro Arquero tiene su consulta en Vigo aunque opera en Madrid. Cada mes pasan por su clínica de la capital unos seis vigueses. Aunque manifiesta que la crisis todavía no le ha afectado, confiesa que entre el gremio se habla de una reducción abismal. “La reducción se estima en un 50 por ciento en muchas clínicas, aunque es difícil calcularlo porque no en todas está afectando por igual. Algunas crecen mientras otras pierden casi todo su trabajo”, asegura. La crisis está provocando incluso el miedo entre los cirujanos, que se niegan a desvelar el número de intervenciones que realizan cada mes alegando cuestiones de competencia.
8.000 euros
Someterse al bisturí es prohibitivo para muchos bolsillos, y más en tiempos de crisis. De los 170 euros que puede costar una cirugía de varices se puede llegar a los 8.000 de un lifting con blefaroplastia (operación de párpados).
Las liposucciones y el aumento de pecho continúan siendo las intervenciones más demandadas. Aunque el número de operaciones cae, la crisis no evita que se innove. La moda emergente son los glúteos. “Llevábamos cuatro años sin apenas demanda y de unos meses a ahora se ha disparado las peticiones de prótesis”, asegura Jorge Novoa. Otra de las novedades tiene que ver con los pechos. La infiltración de un gel en lugar de las prótesis de silicona puede aumentarlos hasta en dos tallas con menos complejidad en la intervención, aunque el paciente debe volver cada dos años, un requisito que encarece esta operación.
Ofertas y publicidad masiva para salvar la caída
Algunas clínicas de cirugía estética han comenzado a tomar medidas de urgencia para evitar que la crisis acabe con el negocio. Es el caso del doctor Carlos Braña que, aunque todavía no ha tocado los precios de sus intervenciones quirúrgicas, sí ha bajado los de la depilación láser para poder salvarse de la criba. “Asilas e ingles, 100 euros. En tiempos normales costaría 50 más”, explica
Las grandes clínicas, como Corporación Dermoestética, optan por la publicidad para intentar mantener el nivel de clientes. “En épocas de crisis es cuando más hay que apostar por la presencia mediática y lanzar nuevos tratamientos”, aseguran. No obstante, tampoco rechazan los descuentos en las operaciones de cirugía estética. En febrero alcanzaron el 20 por ciento, aunque aseguran que el motivo no fue la crisis, sino la celebración del aniversario de la empresa.