Lo ha admitido todo, incluido el cargo de homicidio por permitir la muerte de un bebé, hijo suyo y de su hija, al que no llevó al médico cuando enfermó. "Me declaro culpable y lo lamento", ha dicho el 'monstruo de Amstetten', Josef Fritzl. "No sé por qué no lo ayudé; yo esperaba que aguantara", aseguró el austriaco a quien también se le acusa de esclavitud, violación e incesto. El juicio ha quedado hoy visto para sentencia. La hija de Fritzl que podría haber estado presente en el juicio de incógnito quiere escribir un libro sobre su historia.
En el tercer día de juicio, Josef Fritzl, el electricista jubilado que secuestró a su hija y abusó de ella en su sótano durante 24 años, se ha declarado culpable de todas las acusaciones, a diferencia de lo que hizo el primer día de sentarse en el banquillo el pasado lunes. La vista del juicio ha terminado hoy en la Audiencia Provincial de Sankt Pölten, al oeste de Viena, por lo que la sentencia podrá ser dictaminada mañana jueves.
Fritzl, de 73 años, ha admitido los cargos de violación, incesto, homicidio y esclavización. Inicialmente había admitido el cargo de incesto y se había declarado parcialmente culpable del de violación, pero negó el de homicidio, relacionado con la muerte de uno de sus hijos poco después de nacer. En los 24 años en que tuvo encerrada a su hija, tuvo siete hijos con ella.
De ser declarado culpable, pasará el resto de su vida en la cárcel acusado de esclavitud. Esta sería la primera sentencia en Austria por este delito desde los años 70 del siglo pasado, y que había hecho que se le diera por 'muerto'.
En la sesión de hoy, Josef Fritzl entró al tribunal con la cara descubierta, al contrario de lo que había hecho en las dos jornadas anteriores, en que se tapó el rostro con un archivador. Estuvo escoltado por diez agentes, y los periodistas no pudieron filmar su llegada.
Su hija en la audiencia
La hija de Fritzl, Elisabeth, y sus seis hijos, tres de los cuales vivieron con ella en todo momento en el sótano bajo la casa de sus padres, que criaron al resto, residen actualmente en un lugar no precisado de Austria con nuevas identidades.
Según ha informado hoy el diario austríaco 'Kurier', Elisabeth, que durante el proceso se encuentra junto con sus hijos en una clínica en Amstetten, estuvo ayer presente de incógnito durante la audiencia, en la que su padre pudo escuchar su testimonio grabado sobre sus 24 años de cautiverio. De acuerdo con el diario, fuentes de la clínica indicaron que la hija de Fritzl prevé escribir un libro sobre su dramática experiencia y quería tener algunas impresiones del proceso.