J.CONDE - VIGO
Afectado por la derrota, pero consciente de que cuenta con el crédito suficiente para seguir dirigiendo al Celta. Así se presentó ayer Pepe Murcia en la sala de prensa de Balaídos después de que su equipo se llevase un duro revés ante un rival que viajó a Vigo con el agua al cuello y que se fue con tres puntos y la alegría de verse tan solo a seis de diferencia de los célticos en la clasificación.
Murcia reconoció que se iba a casa con “malísimas sensaciones”, después de explicar que el equipo tenía puestas muchas ilusiones en el partido ante el Eibar para no perder la estela de los equipos que comandan la tabla. El Celta falló, dijo, porque ayer le faltó “tensión y agresividad”. “Tenemos que exigirnos mucho más”, propuso, antes de reconocer que no era “la primera vez que nos pasa y es un problema que tenemos que solucionar en el vestuario”.
“Es el momento de la tranquilidad, aunque no podemos seguir actuando así”, advirtió. Y sobre su futuro se mostró confiado: “No temo por mi puesto; estoy tranquilo”.
Pepe Murcia sostiene que el penalti errado por Ghilas fue clave en el desarrollo del partido y le restó importancia a las divergencias surgidas de nuevo entre sus jugadores para lanzar la pena máxima: “Ghilas asumió la responsabilidad y hay que aplaudirle por ello”. Reconoció que Trashorras es el lanzador habitual pero que puede variar en función de si otro jugador se muestra seguro y decidido a ejecutar la el lanzamiento desde los once metros.
Justificó el cambio de Trashorras por Rosada a la media hora de juego “porque no me estaba gustando nada” el juego del Celta. “Hicimos lo correcto y Roberto asumió el control del balón”. También aceptó las protestas desde la grada. “No me afecta”, significó, para añadir: “Hay que ser respetuoso porque otros días te han apoyado”.
“Es el día más triste” como técnico del Celta, admitió, para proponer: “Tenemos que hacernos fuertes y hacer autocrítica. Esperemos que haya predisposición del vestuario para el domingo”.