EFE
La investigadora del IEO Alicia Lavín ha explicado a Efe que si califican de "muy acentuado" ese incremento de tres décimas en la temperatura de las aguas superficiales de la zona, es por superar al que se está observando en otros puntos del océano Atlántico.
Lavín ha apuntado además que esa mayor temperatura puede estar traduciéndose en una elevación del nivel del mar en la zona, ya que, como los demás fluidos, el agua se expande al calentarse.
En su toma periódica de datos sobre las condiciones del mar, el IEO ha comprobado que la sucesión de años cálidos desde los años noventa, con eventos fríos en 2005 y 2006, ha tenido como consecuencia "una inyección de calor hasta niveles intermedios de 300 a 500 metros" de profundidad en Galicia y el Cantábrico.
También ha observado que las propiedades de las aguas a niveles de 2.000 metros de profundidad fluctúan de acuerdo con los cambios meteorológicos en su región de origen, el Mar del Labrador.
En su última campaña, la "RadProf0209", que terminó el pasado fin de semana, el IEO comprobó que el frío de este invierno ha generado en las aguas del mar "una fría y profunda capa de mezcla con más de 250 metros", tanto en el oeste de Galicia, frente a Finisterre, como en el mar Cantábrico, con temperaturas superficiales en algunos casos inferiores a doce grados centígrados.
En el próximo mes, el IEO tiene previsto hacer un seguimiento de las condiciones oceanográficas frente a las costas de Santander, tras haber vuelto a fondear la "Augusto González de Linares", una boya con varios instrumentos científicos que fue arrancada de su posición el pasado 24 de enero por una ola de 26 metros de altura.
Alicia Lavín ha señalado a Efe que aún no se puede aventurar de qué forma va a afectar a las especies marinas la elevación de las temperaturas que se está produciendo desde los años noventa en Galicia y el Cantábrico, aunque ya se está estudiando si, a la larga, puede alterar las migraciones de determinados peces.
Campañas como la "RadProf0209" y sus antecesoras recopilan datos sobre la propiedades físico-químicas de la columna de agua en el mar, en parámetros como la temperatura, la salinidad o la presencia de oxígeno, carbono y nutrientes. También hacen un seguimiento del plancton en tres transectos: Finisterre, Ortegal y Santander.
En el caso del Golfo de Vizcaya, la plataforma continental es tan estrecha, que se puede monitorizar una columna de agua de 5.000 metros de profundidad a pocas millas de la costa, recuerda el IEO.
Este organismo público del Ministerio de Ciencia subraya que los programas de monitorización a medio y largo plazo a escala de cuenca oceánica ofrecen la "única herramienta para poder decir cuál es la situación y la variabilidad normal del océano-clima y poder saber si algo cambia de manera anormal y si tales cambios podrían estar debidos a la propia acción del hombre".