PAULA PREZ / SANTIAGO
El tiempo no da tregua y mantiene a Galicia sumida en el caos: algunas zonas siguen sin luz ni teléfono y con problemas en el suministro de agua. Aunque a lo largo de la jornada de ayer se fue restableciendo parte del suministro a última hora aún quedaban 60.000 hogares sin electricidad. A esto hay que añadir un operario que resultó gravemente herido en Lugo al sufrir una descarga cuando trabajaba en el restablecimiento de una línea eléctrica. Ante la magnitud del desastre el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, se desplazó hasta las localidades de Burela, Cervo y Cedeira, dos de los municipios más perjudicados por el temporal, para comprobar in situ los daños. Según anunció, el Gobierno gallego está preparando una línea de ayudas para compensar a los afectados que será aprobada en el Consello de la Xunta de este jueves. "Se trata de un decreto que aportará lo necesario para la afección a infraestructuras, los servicios públicos, y también, la afección a particulares, en cuanto a industria, comercio y viviendas", explicó Touriño. El Ejecutivo gallego trabaja ya en la recogida de datos y evaluación de los daños para aprobar esta línea de subvenciones "de manera urgente".
La red de suministro eléctrico de Galicia quedó seriamente tocada. Operarios de otras comunidades han tenido que desplazarse hasta Galicia para avanzar en los trabajos de reposición de las líneas, pero aún así los daños son tan numerosos que no dan abasto. A esto se suma que sólo veinticuatro horas después de haber sufrido el intenso vendaval, la comunidad autónoma volvió a sufrir vientos que alcanzaron los 145 kilómetros por hora en algunos puntos y la cota de nieve bajó a los 700 metros, lo que está dificultando enormemente las reparaciones. Además, aún ayer continuaban desplomándose algunas instalaciones eléctricas, entre ellas dos torretas de alta tensión en Fene y Forcarei.
La consecuencia es que 60.000 hogares en Galicia siguen sin electricidad a pesar de que el presidente de la Xunta garantizó que por la noche estaría restablecido "prácticamente" todo el suministro. Los municipios del norte de Galicia son con diferencia los más afectados. En el área metropolitana de A Coruña aún hay zonas sin luz y el alcalde de Abegondo ya ha anunciado que pedirá responsabilidades a Fenosa por los cortes en el suministro.
Pero en Pontevedra también hubo decenas de municipios sin electricidad. Lalín y Silleda sufrieron ayer nuevos apagones y varias parroquias de Cotobade y Poio permanecieron horas a oscuras.
Sin teléfono
El teléfono tampoco funcionó en algunas zonas. Hay 35.000 clientes con averías en sus casas a lo que hay que añadir las dificultades para comunicarse por móvil en algunas áreas del territorio ya que sigue habiendo 259 estaciones fuera de servicio.
Las inclemencias meteorológicas también afectaron a la red de abastecimiento de agua corriente. En Vilagarcía muchos domicilios no dispusieron ayer de este servicio y también hubo cortes en el suministro en Arteixo (A Coruña).
Los servicios de emergencias atendieron durante todo el día diversos incidentes hasta en 85 ayuntamientos. Y por si el temporal no fuese suficiente en el lugar de Lestedo, en Boqueixón, se registró un tornado que provocó diversos daños en árboles, cables de tendido eléctrico y contendedores.
La caída de árboles y cables eléctricos obliga a cortar seis carreteras y la nieve dificulta el tránsito en otras diez vías
A las dificultades que había para transitar por la red viaria gallega debido a la presencia de árboles y cables eléctricos en la calzada se suma ahora la nieve. En O Poio (Lugo), en Mazaneda y en Montederramo (Ourense) era obligatorio ayer el uso de cadenas y en otras siete carreteras el tráfico se vio entorpecido por las nevadas.
De hecho, ante la presencia de nieve en la calzada la Dirección General de Tráfico prohibió la cirulación de camiones y autobuses por la OU-0704 en Manzaneda y por la OU-536 entre Maceda y Montederramo.
Autovía de las Rías Baixas
También en Ourense se recomendó circular con precaución por la OU-122 en Carbelleda, por la OU-536 en Maceda, por la Nacional 525 en A Mezquita, por la OU-533 en Viana do Bolo y por la Nacional 541 en Beariz. La nieve afectó igualmente a la Autovía de las Rías Baixas, la A-52, a su paso por A Mezquita.
En Pontevedra las nevadas entorpecieron únicamente el tránsito por la Po-533 en Rodeiro, pero la caída de una torreta de alta tensión obligó a cortar la comarcal Po-544 en Forcarei.
Ésta fue una de las seis vías cerradas ayer al tráfico debido a los obstáculos que el viento lanzó sobre la calzada. En A Coruña estuvieron cortadas también la AC-101 en As Pontes de García Rodríguez, la AC-125 en San Sadurniño y la CP-4904 en As Somozas.
A última hora de ayer los operarios despejaron estas vías y se volvieron a abrir de nuevo al tráfico. Aún así quedaban otras dos en A Coruña cerradas al tránsito: la CP-3204 en Curtis y la CP-1503 en Fene debido a la caída de una torreta eléctrica.
En Lugo, además de ser obligatorio el uso de cadenas en O Poio por la nieve, la Dirección General de Tráfico aconsejó precaución a los conductores para circular por toda la red viaria, especialmente por la CG 2.1 en el Alto do Faro ya que se mantuvo el riesgo de caída de árboles o tendido eléctrido debido a las fuertes ráfagas de viento.