UJUÉ FOCES / VIGO
Un año por cada puñalada. El acusado del doble crimen de la calle Oporto en Vigo, Jacobo Piñeiro Rial, se enfrenta a penas de 60 años de cárcel por dos delitos de asesinato y uno de incendio en la vivienda de sus víctimas en Vigo.
La instrucción ha finalizado y solo queda conocer la fecha del juicio que será con jurado popular. La titular de Instrucción número 5 de Vigo ha cerrado el caso y lo ha remitido a la Sección Quinta de la Audiencia encargada de celebrar la vista oral contra Jacobo Piñeiro, posiblemente este mismo año.
El auto de la magistrada firmado el pasado 13 de octubre, concluye que Isaac Pérez Triviño y Julio Anderson recibieron casi 60 puñaladas mientras aún estaban vivos en el domicilio que compartían. Horas después, y tras revolver toda la casa y meter numerosas pertenencias de sus víctimas en una maleta, Jacobo Piñeiro prendió fuego a los dos cadáveres tras rociarlos con alcohol para acelerar la combustión. Antes de abandonar el domicilio con la maleta, momento en que le vio una vecina, dejó abierto el gas de la cocina, siempre según el relato judicial de los hechos. Los bomberos, que creían que iban a sofocar un incendio, desalojaron el edificio ante el temor a una explosión y poco después hallaron los dos cadáveres.
El documento establece que Jacobo acudió al bar Strong de Vigo a primer ahora de la mañana del 12 de julio de 2006, donde consumió bebidas alcohólicas y cocaína entablando conversación con el camarero del local, Isaac Pérez Triviño. Pasadas las cuatro y media de la tarde, los dos abandonaron el Strong y se dirigieron al piso que Isaac compartía con Julio en la calle Oporto.
Sobre las 20.30 horas Julio y otros cuatro amigos llegaron al piso, comprobando que Isaac estaba en su habitación con Jacobo, quien se acercó a la cocina mientras los otros preparaban la cena. Ni Isaac ni Jacobo cenaron con ellos, pues seguían en la habitación del primero, si bien salieron al cuarto de baño en varias ocasiones, según los testigos. A las 12 y media de la noche los amigos se marcharon. y Julio se quedó en el piso, donde seguían Isaac y Jacobo.
El auto judicial indica que sobre las 4 de la madrugada, Jacobo Piñeiro con arma monocortante mayor de 30 milímetros "con claro ánimo de causar la muerte a Julio Anderson Luciano, estando ambos frente a frente en el dormitorio de la víctima, le asestó dos primeras puñaladas". Añade que aunque el herido intentó repeler el ataque, Jacobo "continuó asestándole puñaladas tanto en la habitación como en el pasillo, hasta finalizar en el salón ocasionándole la muerte con una puñalada en la arteria ilíaca que propició su muerte". Antes de fallecer, Julio Anderson recibió 22 puñaladas, y después su cuerpo fue atado y trasladado de habitación según el auto.
Tras el primer asesinato, siempre según el relato judicial, Jacobo Piñeiro "con claro ánimo de causar la muerte", se dirigió al dormitorio de Isaac Pérez Triviño, que recibió casi 40 puñaladas antes de fallecer, lo que supuso al menos 15 minutos de tortura ya que aunque trató de defenderse no lo consiguió. Él habría sido quien llamó a la Policía Local de Vigo solicitando auxilio, si bien los agentes acudieron pensando que la agresión era en la calle Oporto pero no hallaron nada. A su vez, Jacobo Piñeiro resultó lesionado levemente como consecuencia de la defensa de los fallecidos que no pudieron preservar sus vidas.
El auto de la juez apunta que sobre las 7.30 horas el acusado pidió un coche para llevar de Vigo a Cangas la valija donde había metido las pertenencias de sus víctimas, y él cruzó la ría en barco. Pidió a un amigo que le guardara la maleta y así lo hizo. Los dos comían una hamburguesa en un bar cuando la televisión dio la noticia del doble asesinato y Jacobo le dijo que había sido él, por lo que su amigo le devolvió la maleta, que dejó al lado de un contenedor. Jacobo se fue a las fiestas de Marín, donde le detuvieron.