IGLESIAS VIQUEIRA / OIA
Atención aficionados al surf! Si sus ahorros no son suficientes para realizar su sueño y viajar a Hawai, a Australia, California o Chile y disfrutar de las mejores olas del mundo sobre su tabla, no desesperen. Oia podría contar en los próximos años con una gigante en un marco incomparable: frente al monasterio. El alcalde, Alejandro Rodríguez, persiste en la idea de que su municipio cuente con este atractivo para los surfistas con una inversión de 1,2 millones de euros.
Así lo recordó en el último pleno. Se acoge al Grupo de Acción Costera, promovido por Portos de Galicia, que destina 40 millones de euros en total para siete zonas del litoral gallego. En tiempos de Vicente Irisarri (hoy alcalde de Ferrol) al frente de Portos surgió tal planteamiento. En principio, el alcalde de Oia habló de 600.000 euros de inversión, que ahora sube a 1.200.000, lo que hace previsible un consenso con los demás pueblos aspirantes, porque la cantidad es fija.
El proyecto habla de una especie de arrecife artificial consistente en sacos metálicos rellenos de arena y gravilla para producir el efecto apetecido de que el mar se comporte como una gran ola.
Claro que si nos fijamos en la parada rehabilitación del monasterio, en que el municipio se dispone a circular por carril bici, en que se carece de traída de aguas y alcantarillado, la pretensión de acceder a lo que se ofrece no parece disculpa para mirar para otro lado en clave medioambiental. Tampoco por lo que significa de trastrueque para otro diseño antiguo: turístico, talasoterapia, residencial...
El escenario sería nada más y nada menos que delante mismo del monasterio, ese cenobio varado, y algo tendrían que decir los ecologistas, sensibles a cambios naturales como el que nos contempla.
El sueño de la ola gigante parece, en principio, sueño de caballo grande, cuanto más, mejor. Por mucho que el alcalde duerma con él y se plantee lo programado como forma de diversificar la economía en pueblos marineros que lo requieren.
El plan de Acción Costera es para eso; pero, si sólo es para eso, se nos antoja poco viable; no aceptable.